26/08/2019
Martes 09 de Octubre de 2018 Economía

Recesión: Macri, el FMI y las reformas de Bolsonaro que llaman a los mercados a invertir en Brasil

La recesión económica argentina no sólo durará más tiempo del esperado, sino que será más profunda de lo pronosticado. La nueva política monetaria del Banco Central, que mantiene el dólar a raya a costa de tasas de interés voladoras en perjuicio del crédito productivo, no convence a ortodoxos ni a heterodoxos. El consumo acumula cuatro meses de caída y perdería hasta 6% a fin de año y hasta el Fondo Monetario Internacional aporta más pesimismo en sus proyecciones. El resultado de Brasil manifiesta el retroceso de la centro izquierda, pero podría generar nuevas complicaciones económicas para el país de Macri.

Los pronósticos del organismo que preside Christine Lagarde empeoran a medida que pasa el tiempo. Sólo para 2018, el FMI realizó cinco proyecciones sobre la actividad económica: en octubre de 2017 sostuvo que crecería 2,5%; en mayo de 2018, 2%; en julio, 0,4%; en agosto que la economía caería 1,3% y ahora asume una caída 2,6%.

A pesar de la emisión cero y los refuerzos del préstamo, algunos sostienen que al Gobierno todavía le faltan dólares incluso para el 2019.

El error de 5,1% en un año de proyecciones por parte de los técnicos del FMI, al igual que las que figuran en el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, refuerza una idea que circula en la oposición: que la situación económica es de plena incertidumbre. A pesar de la emisión cero y los refuerzos del préstamo, algunos sostienen que al Gobierno todavía le faltan dólares incluso para el 2019.

Las previsiones del PBI argentino son incluso más pesimistas que las contenidas en el proyecto de Presupuesto 2019 enviado al Congreso a mediados de septiembre. Allí, el Gobierno estimó que este año la caída del PBI iba a ser de 2,4%, mientras que en 2019, para el Gobierno, la expansión sería nula; para el FMI, la economía caerá 1,6% el año que viene.

El cuatrimestre de caída de consumo también es una señal. En tanto, los hogares optan por elegir segundas y terceras marcas cuando van al supermercado. Las primeras marcas caen en 8 de 10 categorías, lo que podría generar nuevos despidos o suspensiones, alimentando la rueda recesiva. El aumento de las tarifas de gas para compensar a las empresas por la devaluación del peso despertó críticas mucho más allá del kirchnerismo. “Todos ganamos menos en dólares, todos tenemos derecho a hacer el reclamo entonces”, se quejó el periodista Marcelo Longobardi.

Si ya se percibe malestar social, ¿cómo logrará el Gobierno llegar a mitad del año que viene, fecha en que Guido Sandleris volvería a emitir pesos, con algo de aire electoral? Los paliativos que se lanzan para Desarrollo Social y el nuevo enfoque en la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico parece ser la respuesta que piensa el ecuatoriano Jaime Durán Barba.

No sólo las críticas a la emisión y el déficit cero provienen del progresismo económico, también hay ortodoxos que sostienen que la política del Banco Central difícilmente pueda llegar a buen puerto. El economista Diego Giacomini, quien escribió algunos libros con Javier Milei, suscribe a esta hipótesis y sostiene que ya no hay credibilidad en ningún plan para bajar la inflación que pueda salir del BCRA.

Aunque las elecciones en Brasil signifiquen un buen augurio político para el Gobierno, ya que representa el retroceso de la centroizquierda en la región, en lo económico puede traer complicaciones. En primer lugar, el conservadurismo que encarna Jair Bolsonaro, que todo indica que se convertirá en Presidente electo a finales de este mes, podría llevarlo a la adopción de políticas que cierren la economía -como el experimento de Donald Trump pero en en América Latina-. Al ser el principal socio comercial de la Argentina, la recesión podría acentuarse.

Además, hay una hipótesis que circula entre los ortodoxos. Si Bolsonaro logra concretar las políticas que promovió en su campaña y encara en Brasil la reforma laboral y tributaria que Macri no logró llevar adelante en Argentina, el país que hoy gobierna Michel Temer se convertirá en el imán de las empresas internacionales en la región. Con una inflación mucho más moderada y sin las grandes turbulencias cambiarias que golpean a la Argentina, una reforma liberal podría mudar a las multinacionales al Brasil de Bolsonaro.

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