20/08/2019
Miércoles 05 de Septiembre de 2018 Desfile de poder

El boom del uniforme en las series de Netflix

El entorno social y cultural del momento nos empuja hacia el individualismo: las redes sociales, el cuidado del cuerpo y del espíritu, la cultura millennial, internet, la atención personalizada, y otros conceptos de nuestra época que hacen hincapié en el ego como el concepto mandamás a la hora de entender nuestra sociedad.

 

¿Cómo entra en este universo yoico la fascinación por los uniformes que expresan las series que consumimos en Netflix? El uniforme estandariza y le quita peso al individuo; recuerda que uno forma parte de una organización plural y que no se es ni se está solo sino en el contexto de un grupo.

Las fuerzas armadas y de seguridad los usan y, a partir de esa indumentaria, conforman un nosotros; también los estudiantes en el colegio y los obreros que trabajan en una fábrica; o las cajeras del supermercado que, por su uniforme, representan a la empresa y transmiten la idiosincrasia corporativa.

La aparición de series como “La casa de papel”, “El cuento de la criada”, “Orange is the new black” y “Wild, wild, country”, entre otras, y los récords de audiencia que generan, invitan a reflexionar sobre la súbita presencia del uniforme como elemento que no pierde vigencia en la modernidad -a pesar de los rasgos individualistas que se perciben en general- y que, más allá de su sentido utilitario, tienen una connotación simbólica que no se puede omitir. El uniforme influye en el comportamiento  del que lo viste, pero también en el del que “lee”. El médico se siente una voz autorizada, también, gracias a su guardapolvo blanco, y no solo por los saberes que adquirió en la universidad.

 

 

Si pensamos en series como “Orange is the new black” o “El cuento de la criada”, no se puede negar que el uniforme transmite valores conservadores que tienen que ver con la opresión de un cuerpo. En el caso de la primera, su poder es relevante al punto de que se traslada  al nombre de la serie. A diferencia de otros países, que no visten a los detenidos con uniforme, en Estados Unidos es fundamental el uso de esa especie de overol o mameluco de trabajo en color neutro. Lo que llama la atención en la serie es la elección del color naranja, un tono relacionado con la buena energía, que no representa el espíritu carcelario sino la exposición de ese inframundo en una serie con guiños de comedia. 

En “El cuento de la criada”  el uniforme representa, además de la opresión de un cuerpo, las jerarquías, y no es casual que las criadas -mujeres cuyo fin en la sociedad es reproducirse para otros- vistan de color rojo, un tono que representan la carne, la pasión, el pecado, pero también el infierno.

A primera vista, nada se relaciona menos con la juventud y la modernidad que este tipo de prenda. Sin embargo, se ha actualizado su uso de la mano de la moda. En los últimos años, varios diseñadores prestigiosos han creado líneas de vestir para algunas empresas. La aerolínea española Iberia fue una de las pioneras en contratar a diseñadores para la creación de los uniformes de su compañía. El diseñador barcelonés Antonio Miró, por ejemplo, se encargó en 2005 de renovar los uniformes de la Federación Catalana de Carniceros, algo aparentemente alejado del glamour pero que funcionó muy bien.

Una buena pregunta para hacernos en relación a esta prenda es: ¿nosotros llevamos el uniforme o el uniforme nos lleva a nosotros? Hace poco en el Museo MAR de Mar del Plata se expuso “Espejo de tela”, una muestra que trabajaba la omnipresencia del textil en nuestra vida, y una de las obras expuestas mostraba imágenes con personas amalgamadas a través de su uniforme: obreros, enfermeras, pero también jóvenes que pertenecen a tribus urbanas. Esos grupos que se autoconvocan muestran una cara diferente, que el uniforme no es siempre represivo, y ese significado opuesto podemos verlos en “Wild, wild, country” o en “La casa de papel”. Allí su significado es el de pertenencia a un grupo humano que promete la libertad y refuerza la idea de que, lejos de desaparecer, el uniforme va a sobrevivir porque la necesidad de agruparse bajo intereses comunes es un comportamiento inevitable.

       

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