18/09/2019
Martes 04 de Septiembre de 2018 Economía

Retenciones: alertan los economistas por la especulación de los exportadores

Como respuesta a la crisis económica y a la vulnerabilidad argentina ante los mercados, el Gobierno diseñó un esquema para llegar a la convergencia fiscal -0% de déficit primario- a fines de 2019. El plan supone un recorte de 2,6 puntos del PBI y, la mitad de ellos, serán afrontados por una nueva retención al campo. Sin embargo, la nueva alícuota a las exportaciones despertó críticas de los economistas, quienes asumen que incentiva la especulación del sector agroexportador. La letra chica de la medida.

Retenciones fijas en pesos


La modificación a los derechos de exportación salió este miércoles a la mañana en el boletín oficial. Lo controversial de la medida es que no fija un gravamen porcentual, sino que se trata de montos fijos en pesos. Concretamente, las exportaciones del sector primario -principalmente las del agro- pagarán $4 por cada dólar exportado, mientras que las industriales pagarán $3 por dólar exportado.

Con el tipo de cambio en $40, esto supone un aumento arancelario de aproximadamente 10% de las exportaciones. Sin embargo, al tratarse de un monto fijo en pesos, si el dólar sube, los exportadores pagan menos. Por ejemplo, si el dólar trepa a $50, el gravamen representaría un 8%. De esta manera, la devaluación del peso que de por sí aumenta la rentabilidad de los exportadores, también les permitirá pagar cada menos impuestos sobre las ventas al exterior.

Licuadora y especulación


En parte, ya que el propio Mauricio Macri calificó a las retenciones como algo “malo, malísimo”, el hecho de que la medida sea fija en pesos tiene un sentido: a medida que la moneda se devalúa, la retención tiende a desaparecer y, en el largo plazo, el impuesto se licúa tanto que deja de significar un peso para las exportaciones.

Sin embargo, los economistas prevén varios efectos negativos. En primer lugar -ya que a medida que el dólar sube, el impuesto pesa menos- el sector agroexportador puede especular con el tipo de cambio y no liquidar los granos hasta que la moneda no se devalúe. Esa jugada iría en sentido contrario a las aspiraciones del Gobierno, que necesita que el campo liquide para cazar divisas.

En el mismo sentido, el campo puede buscar una nueva devaluación para acelerar la depreciación del peso. Según el cálculo de los economistas, un dólar a $53 haría al nuevo esquema más rentable que el anterior, que si bien no incluía este gravamen, las retenciones eran porcentualmente superiores.

 

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