13/12/2018
Viernes 13 de Julio de 2018 Entreselfies

Noe Barral Grigera: “Lo divertido del Congreso es el final incierto, no cuando la ley sale por 250 votos”

Nuestra relatora parlamentaria Noelia Barral Grigera nos cuenta absolutamente todo lo que está pasando en el Congreso con precisión y urgencia, con ese pulso de agencia de noticias en el que se formó. El uso que hace de Twitter la transformó en indispensable para saber en tiempo real el minuto a minuto de la compostura de la ley. Sus flamantes primeros 10 años cubriendo el Congreso, la comunidad de amigos de la Sala de Prensa, la actualidad sorora interbloque hija de la ley a favor del derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo, el manual del buen parlamentario. Algunos de los temas que apasionan a Noe y que irá desarrollando en esta charla. 

Noe omnipresente, Noe en la radio a las 7 de la mañana, Noe en la tele a las 10 de la noche, Noe en los diarios hasta que se tiran, Noe en Twitter a cada instante. Pero queremos más, no nos alcanza, por eso lanzamos una humilde Campaña Nacional porque queremos que conduzca, queremos que Noe tenga su propio programa. Ella quiere hacer radio. Bueno, hagamos algo para que logre su sueño. Todes juntes: #UnProgramaParaNoe.   

- ¿Cuándo arrancaste a trabajar en el Congreso?

Apenas llegué al Cronista, en 2008, hace 10 años. Antes trabajaba en la agencia Noticias Argentinas (NA). El Cronista me contrata con la idea de que cubra macrismo. Porque en ese momento cubría el gobierno de la Ciudad. Pero ya entro mirando con mucho interés al Congreso porque tenía una amiga, Mayra García, que sigue trabajando en NA, que hacía Congreso. Me resultaban muy interesantes sus coberturas. Y además entró un 7 de marzo y el 12 Cristina mandó la 125 al Congreso. Entonces propuse en el diario cubrir la ley y después veíamos con qué temas seguir, pero después no me fui nunca más. Ir a las reuniones de comisión por la 125, estar atenta a los proyectos legislativos alternativos, el poroteo previo de los votos, prestar atención a los cambios a la ley. Todo eso duró hasta el 17 de julio. El 16 de julio en el Senado iba a convertirse en Ley a las 8 de la noche. Ahí fue cuando el senador Emilio Rached anunció que cambiaba su voto, porque habían amenazado a su mamá. Ahora daba empate. Desde las 8 de la noche hasta las 4 de la mañana del día siguiente la cobertura fue ¿qué iba a hacer Cobos? Alberto Fernández llamando, Pichetto reuniéndose, rumores de que Pampuro había encerrado a Cobos en su despacho. Después de 8 horas de negociación Pichetto dice eso de "lo que tengamos que hacer, hagámoslo rápido".

- Y ahí dijiste me quedo a vivir acá.

Ya venía mirando el Congreso con interés y eso fue espectacular. Tuvo en común con la ley del Aborto actual que fueron dos proyectos con final incierto. Lo divertido del Congreso es cuando hay final incierto. Cuando ya sabés que la ley sale por 250 votos y, qué sé yo, no es tan divertido. Algo que me gustó mucho del Congreso es que te cruzás todo el tiempo aleatoriamente con tus fuentes, cuestión que no es muy común en otras coberturas. En el Congreso vas al baño y te cruzás a una fuente en el pasillo. 

- Desde afuera se ve que son un lindo grupo humano los periodistas que cubren el Congreso.

Como Sala de Prensa del Congreso pedimos reuniones con los jefes de los bloques y suelen ser grupales. La sala tiene un espíritu muy comunitario. Somos medio amigos y no sabés lo importante que es eso. Por ejemplo, la sesión del aborto que duró como 27 horas. A la hora 14 ya querés cagar a palos a alguien. No te soportás más ni a vos misma. Por eso está bueno trabajar entre amigos. Hace unos días Gabriel Sued entrevistó a Gabriela Michetti para La Nación y rompió todo porque consiguió declaraciones que agitaron mucho. Y el grupo de Whatsapp nuestro se llenó instantáneamente de "Gaby, ¡qué notón!", "Te felicito", no sé qué, qué sé yo.

- ¿Cómo se llama el grupo de whatsapp?

Va cambiando el nombre, hoy se llama "La Kemelmajer" porque ayer una de las expositoras en el Senado por el aborto fue Aída Kemelmajer, integrante de la Corte de Mendoza, la mina redactó el Código Civil, una jurista del carajo. Y estuvo como una hora exponiendo. Y las senadoras que están en contra del aborto le hacían preguntas “pero esto”, “pero lo otro”. Y la tipa dando una clase de derecho. En el grupo estábamos todos tipo "¡qué espectacular La Kemelmajer!" y hoy el grupo se llama así. Creo que nació para una fiesta, para un cumpleaños, una salida y después ya quedó.


- ¿En qué momento te convertiste en esta desgrabadora serial de alocuciones diversas parlamentarias?

No fue una decisión, en general tenía esta mecánica de twittear las sesiones. Pero me parece que el punto de inflexión fue cuando se discutía en diputados de madrugada el voto para los chicos de 16 a 18 años. Esa sesión estaba acordada, el voto salía. Le toca hablar a Andrés Larroque y tira lo de "narcosocialismo". Como el resultado era previsible y eran las 2 de la mañana no había cámaras ni nadie atento. De hecho, nosotros los de la sala nos habíamos ido a comer todos. Cuando volvíamos arrancaba justo el quilombo. La imagen era Zabalza, un diputado del socialismo, golpeándole el escritorio desde abajo a Julián Domínguez. La sesión se cae, escándalo. Ahí empiezo a twittear. Y como no había otra forma de saber qué estaba pasando generó mucho interés.

- Ese día transformaste a la periodista en un medio de comunicación.

Me doy cuenta, me empezó a pasar mucho este año, que incluso hay diputados que me reclaman si twitteo y si no twitteo. Asesores que en el debate por el aborto me han dicho "¿y por qué no twitteaste nada de lo que dijo mi diputado?". "No sé, tuve que ir al baño, me fui a almorzar, no tengo gente que me reemplace”.

- Sé de gente que se sacó una cuenta de Twitter sólo para seguirte a vos, como quien se suscribe a un newsletter.

Es ridículo. ¡Qué pesada! A veces lo pienso, digo "qué pesada", como mil tweets por hora. ¡Qué embole! Pero es cierto que está sucediendo algo, tienen mucha repercusión los tweets, hay mucho interés natural en Twitter en particular por el debate del aborto. Ayer por ejemplo estuve desde las 10 de la mañana en la reunión de Comisión del Senado hasta las 10 de la noche que terminó lo de Lombardi, que fue interpelado en el Congreso por los despidos en Télam. Y para El Cronista sólo escribí lo de Lombardi. Finalmente, desde que empezó el debate hasta que arrancó Lombardi a las 6.30 trabajé para Twitter. Entre comillas, porque es información que después uso. Pero no fue información que ese día haya usado para una nota. Es raro eso.

- La ley del aborto mostró una linda transversalidad interbloques, ¿cómo se ve desde adentro esa novedad política?

Las diputadas hacen salidas, tienen un grupo de whatsapp, vieron partidos del mundial juntas. Este nivel de buena onda transversal no lo vi nunca. Me parece que este nuevo lazo va a estar puesto al servicio de una agenda de género. Después en otros temas van a seguir igual. Vino Lombardi y ya la distribución era otra. Karina Banfi, una de las sororas, estaba sentada al lado de Cornelia Schmidt-Liermann, de las más activas en contra del aborto. Ahí ya hubo reordenamiento. En diputados esa interlegislativa va generar una nueva agenda. Al menos las discusiones que vendrán no las van a llevar a lo personal porque ya tejieron una amistad. 

- Hay un consenso general positivo de tu trabajo pero nadie se salva de los agravios en las redes, ¿vos tenés haters?

No sé si me odian. Tengo las menciones de Twitter ultra restringidas. Todos los filtros que Twitter ofrece para las menciones los tengo activados. A veces ni recibo menciones de mis amigos. Quizás por eso las menciones que recibo son amables, jaja. Porque no leo todo, son amables para mi cerebro. En ese sentido, me da igual, no tengo haters, jajaja. Y de los colegas recibo buena onda. 

- ¿Tenés amigues legisladores?

No me pasó, pero me podría pasar tranquilamente porque amigos míos, mi novio, tienen relaciones con diputados, senadores, y me pasó por ahí sí compartir un día de pileta, un asado. Por ejemplo, podría hablar horas con Graciela Camaño. Tiene en la cabeza todo, debates, leyes, cuestiones reglamentarias que por ahí se te escapan, y la escuchás y pum, se te ilumina la mente.

- Hay parlamentarios clase A, clase B, y los clase C que no te enterás ni que existen, porque a veces ni hablan. ¿Podemos establecer ese escalafón para la labor parlamentaria?

Más o menos 20 diputados y 4 senadores, por poner un número, son los que nacieron para esto. Viste que hay un discurso en contra del mandato prolongado tipo "Carrió hace 20 años que...". ¡Y ojalá esos 20 diputados y 4 senadores sigan siendo siempre legisladores! Porque son los que saben posta. No cualquiera está preparado para el poder legislativo. Como no cualquiera está preparado para el poder ejecutivo. Un parlamentario clase A como Mario Negri a lo mejor no sería tan bueno en la gestión, y viceversa. Y alguien muy ejecutivo como por ejemplo Sergio Massa no fue un buen diputado. Pero eligió a Graciela Camaño como jefa de bloque. Siempre trato de rebatir ese discurso contra el mandato prolongado. Es absolutamente ineficiente. Lo escuchaba el otro día a Gil Lavedra argumentando en Comisión y me decía: “¡por qué no estás más en la cámara, Ricardo!”. 

- Decime un tapado, el parlamentario secreto clase A mejor guardado.

Me gusta mucho argumentando el mendocino Guillermo Carmona del Frente para la Victoria, es muy interesante: hace 10 días con la estrategia de simplemente hablar consiguió frenar el pliego de Nicolás Caputo para la embajada de Singapur en la Argentina. Hablar, hablar, hablar, hablar, y se terminó cayendo la sesión porque eran las 3 de la mañana, se fueron todos y él seguía hablando. Empezó, “esto es muy grave, necesitamos mucho más tiempo para hablar de esto, pa pa pa”. Pin. También recomiendo prestar atención al diputado radical Fabio Quetglas.

- Sabés que te considero la mejor periodista de este país, mejor que Verbitsky y Alconada Mon. Además, soy el principal promotor de #UnProgramaParaNoe, ¿pero vos querés conducir un programa? ¿Cómo te ves de acá a 5 años?

Sí, sobre todo pensando en radio. Yo crecí escuchando radio AM. Programa diario. Segunda mañana. Me encantaría, me gustaría mucho.



 

Cuestionario Flotante

—¿Qué te olvidás de comprar cuando vas al supermercado?
—Papel higiénico.

—Algunas serie o película para recomendar que hayas visto recientemente.
—Mad Men. Estoy fascinada. No recomiendo cosas raras. Nada de Kurosawa, qué cosa,
no.

—Ensalada ideal para acompañar un bife.
—Hojas verdes.

—Músico o disco para recomendar en Spotify.
—Babasónicos, pero no es novedoso para la audiencia; Jéssico.

—En qué juzgado federal te gustaría que caiga una causa tuya.
—En ninguno, pero si tengo que elegir, forum shopping, supongo que elijo a Rafecas.

—Si tuvieras que elegir un personaje de Los Simpson para naufragar en una isla desierta, ¿cuál elegirías?
—Otto.

—Un/a periodista.
—María O´Donnell.

—Un/a senador/a.

—Miguel Ángel Pichetto. El buen legislador a veces defiende una ley que a lo mejor no me
gusta. Pero lo que sí me atrapa es su capacidad para argumentar. Camaño suele decir que
el poder legislativo es una película, no una foto. Y Pichetto tiene toda la película en la
cabeza. Y no sólo vio la película, ¡la hizo!

—Un/a diputado/a.

—Silvia Lospennato, la revelación 2018. Intentó ser una diputada perfil bajo pero la política
la ganó.

—Emoji que más usas.
—. El que tiene el monóculo, que lo uso como “¿qué estás haciendo?”. “¿Qué me está diciendo?” Tipo “tengo que mirar más de cerca esto”. Me gusta usar emojis que no sean muy usados. Para recomendar música y series soy una mujer del pueblo pero para usar emojis soy una snob.

Compartir en
["\/","seccion","nota","encuesta","opinion","autor","tag","buscar"]