15/07/2019
Lunes 02 de Julio de 2018 Política

Manda Iguacel un guiño a los ortodoxos y apuesta a liberar los combustibles para bajar las tarifas

Tildado como neoliberal por un amplio abanico de fuerzas (el kirchnerismo, la izquierda y parte del PJ) y corrido por derecha por los economistas ortodoxos que definen al macrismo como un kirchnerismo de buenos modales, el Gobierno está dispuesto a ensayar la primera reforma estructural en un sector clave de la economía: el energético.

El Gobierno nacional planea su jugada más liberal para controlar los aumentos en combustibles, electricidad y gas. El ministro de Energía que reemplazó a Juan José Aranguren, Javier Iguacel, prepara una serie de medidas para desregularizar por completo los precios de los combustibles. La apuesta es clara: el funcionario confía en que la apertura económica va a generar una competencia que termine bajando el valor del insumo materia prima para la generación de energía.

Reconociendo los avances de Aranguren para equilibrar precios de tarifas que el actual oficialismo consideró “insostenibles” y definió como “una bomba de tiempo” desde el primer día, Iguacel promete someter a uno de los sectores que más presionan a la inflación a las manos del mercado. Según el propio funcionario, el intervencionismo dejó de dar resultados hace tiempo y generó que la producción se estancara mientras que los precios subían.

Confiado de que liberar los precios producirá una inyección clave en los factores de producción, Iguacel fue contundente en la última reunión que mantuvo con los principales referentes de las petroleras: remarcó que liberará los precios y que llegó la hora de competir entre ellos. YPF fue la primera en aumentar por encima de los porcentajes que se acordaban con el Ejecutivo y subió los combustibles 5%.

El nuevo ministro pone el ojo en el largo plazo. La intención del Gobierno es lograr que el precio del gas caiga por un aumento de la producción y, por ende, de la oferta. El nuevo plan del Ejecutivo incluye un sistema de subastas donde los compradores elijan por precio y disponibilidad, sin regulaciones estatales de por medio.

En el peor de los casos, advierten, las principales petroleras podrían optar por no vender a precios que consideran bajos. Traducido al día a día, algunas cadenas de estaciones de servicio podrían suspender surtidores. Sin embargo, y aunque tiene cierta autonomía respecto del Ejecutivo, el Gobierno se mantiene como el principal accionista de YPF, uno de los actores clave en la competencia que podría obligar al resto a competir en el esquema liberal.

Las decisiones de Iguacel están catalizadas por dos factores: en primer lugar, el potencial de Vaca Muerte para la producción y, en segundo, el diálogo bilateral con Rick Perry, el gobernador de Texas que se comprometió en invertir en Argentina. El esquema tarifario que dejó Aranguren respondía a un dólar cercano a los $21. Hoy, pisando los $30, todo el sistema de gas y electricidad quedó desfasado y obliga al Gobierno a fijar nuevos aumentos en aras de reducir el déficit fiscal. En ese marco, confía en que el sistema de subastas funcione normalmente en el invierno próximo.

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