16/09/2019
Lunes 11 de Junio de 2018 Desfile de poder

No me pidan que cabecee

Se acerca el mundial y los ojos de todos los medios de comunicación, las redes sociales y los fanáticos se posan sobre las estrellas del evento: los futbolistas. La combinación de talento con éxito profesional y un alto nivel de exposición mediática los ubica en lo más alto del ranking de popularidad. Vidas lujosas, esposas esbeltas, vacaciones de ensueño y gloria deportiva, los convierten en dioses terrenales de estampita. 

Este conjunto de características los ha transformado en valiosísimas herramientas de marketing. Actualmente, cuando se contrata a un jugador no solo se contemplan sus habilidades deportivas sino también el porcentaje que obtendrá el club por las ganancias que genera su imagen. Uno de los primeros exponentes de este tipo de figura fue David Beckham. Su carrera era prometedora desde el minuto uno, pero gracias a la explosión de su imagen, el inglés redefinió el significado del marketing deportivo. En su carrera, el pelo fue un componente fundamental: platinado, rapado, con trenzas o colas, levantado con gel o peinado para atrás, como hoy lo usa Diego Simeone. Su camaleónico comportamiento capilar fue un acierto para consolidar su imagen como hombre de éxito que todo lo tiene: la belleza, el dinero, el éxito, la familia perfecta. 

Los peinados de David Beckham.

Muchos jugadores instalaron tendencias capilares a lo largo de la historia, desde la melena de Mario Kempes, hasta los rulos rubios de “el pibe” Valderrama, la vinchita del “chileno” Salas o el platinado de Martín Palermo, sin dejar de mencionar la franja amarilla de Maradona en los noventa. La importancia del pelo en la cancha ya era satirizada en aquella famosa publicidad televisiva en donde el jugador a punto de salir de la manga se acariciaba el brushing y decía “no me pidan que cabecee”. La diferencia es que hoy no es un elemento de burla entre los hombres. Ser “coqueto” es parte de su trabajo como estrellas deportivas. 

El Pibe Valderrama. Fuente TN.

El corte de pelo, como tantos otros símbolos, siempre fue un distintivo de las clases sociales. Lo que ocurre actualmente con los futbolistas es que se ubican en un lugar de articulación entre el origen socioeconómico de muchos y el lugar alcanzado gracias a su éxito profesional. Sumado a la globalización de los consumos que hoy genera internet y las redes sociales, vemos que el corte de pelo que se puso de moda inicialmente en las clases populares ha trascendido las fronteras y se ha instalado como el accesorio de moda de los hombres de todo el mundo, independientemente de sus orígenes. 

Sin desmerecer su talento deportivo, en la figura de Taribo West, el defensor nigeriano, podemos ver el resultado de potenciar una imagen pública gracias al marketing. La excentricidad en la elección de sus peinados lo colocó en las vidrieras de las casas deportivas más famosas del mundo. Porque para ser cara de una campaña, no alcanza con ser buen jugador. Las ventas se generan metiendo en la coctelera varios ingredientes, entre los que se incluye el carisma y “la onda”. 

Taribo West. Fuente Scoopnest.

Cuando el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, cambió su aspecto de niño tímido por un corte de pelo moderno, tatuajes y barba, las redes sociales se llenaron de comentarios sobre su imagen, lo que demuestra que el sex appeal de un jugador también es un imán de sponsors y seguidores. Los niños ya no solo quieren parecerse a sus ídolos en la forma de patear la pelota, sino también en el estilo. Es sabido que muchos van a la peluquería con el álbum de figuritas como referencia estética, y que atrás en el tiempo quedaron los cortes clásicos de la infancia, taza o con raya al costado y perfectamente peinados con agua por la mano materna. 

Un dato curioso de este fenómeno es que el corte de pelo futbolero más famoso del momento, rapado a los costados con una línea que simula la raya al costado, encuentra su origen en las juventudes hitlerianas. Ese corte identificaba a los soldados nazis durante la segunda guerra mundial, y era un símbolo que demostraba su lealtad al partido y al Führer. Lo llevan desde Ronaldo hasta Gareth Bale y Sergio Agüero, que difícilmente asocien la moda que lucen en sus cabezas a una ideología política, la más terrible de la historia de la humanidad. Pero ese es el recorrido de las tendencias de moda, surgen de los lugares más inesperados y son reinterpretadas de diversas maneras. 

Lo que es cierto es que el corte de moda se ubica en un espacio interclase que lo vuelve simpático. Barre con las posiciones sociales y lo reemplaza por un gran abrazo gregario. Así como ocurrió con la cumbia, es cool para todos los estratos. Lo usa Justin Timberlake y también Carlitos Tevez. A pocos días de que empiece el mundial de fútbol, la ansiedad se juega en los resultados deportivos y en los nuevos estilos que presentarán los jugadores en la cancha, la pasarela que está de moda. 
 

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