25/04/2019
Domingo 04 de Marzo de 2018 Política

Jubila el Gobierno las facultades políticas de AFIP y quedan Cristóbal y OCA en manos de Marcos

 

La salida de Alberto Abad de la conducción de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) no es simplemente un cambio de rostro. Habrá un “rediseño” de la estrategia que viene llevando a cabo hasta ahora: la entidad de recaudación fiscal se volverá más “técnica” y dejará expedientes más “complejos”- caso Cristóbal López y OCA- recaerán en la jefatura de Gabinete "extraoficialmente", cuyos líderes el ministro coordinador, Marcos Peña y los vices Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

 

La salida de Abad ya estaba cantada desde fines de octubre, tras la filtración del blanqueo “presidencial” que publicó el periodista Horacio Verbitsky y que -finalmente- significó su portazo del diario Página 12. El ignoto Leandro Cuccioli, al que ya le encontraron varios platos sin lavar de su paso por la gestión privada sin siquiera asumir, tiene un currículum escaso en la función pública: sólo un año. Hay quienes ven su incorporación como el control total de la jefatura de Gabinete sobre el sillón todavía tibio que solía ocupar Abad. Un dato: el mismo día de la renuncia la Justicia procesó a los empleados de la entidad que supuestamente oficiaron de “mano de obra” de la filtración.

 

“Lo más importante que tiene es que sabe jugar en equipo”, cuenta Jorge Fontevecchia, el Ceo de Perfil Networks, que dijo Macri sobre Cuccioli. La frase -a la cual califica de desafortunada- tiene dos acepciones: que Abad no era un funcionario fácil de domar y que tenía un perfil demasiado alto y demasiado político; y que el nuevo N°1 -en lo formal de la AFIP- sí sabe trabajar en equipo, lo cual sería sinónimo de obediencia. “Explican (en el Gobierno) el nombramiento de alguien sin experiencia como Cuccioli porque aquellos que sí la tenían también traían historia y buscaron alguien “limpio” de antecedentes políticos”, cuenta Fontevecchia.

Abad: "Cuando el Presidente me convocó ya había decidido retirarme, pero decidí participar porque quería poner de pie nuevamente a la AFIP".

Hay dos expedientes calientes que necesitan de una “muñeca” política en la AFIP: uno de ellos es el de Cristóbal López y el ¿ex? Grupo Indalo. Abad quería arremeter sin condonar ningún tipo de deuda y también tenía la negativa a aceptar las propuestas de compra que no computaran la deuda total que tiene Oil Combustibles, petrolera insignia del holding caído en desgracia a raíz de una deuda de más de $ 8000 correspondiente al impuesto a la transferencia de los Combustibles (ITC). El otro tema por el cual Abad mantenía serios cruces con Mario Quintana era OCA, la empresa postal que adeuda $ 3.000 millones en impuestos, a la que vinculan con el camionero, Hugo Moyano, en plena batalla del Gobierno con los sindicalistas “opositores”. El ¿ex? ceo de Farmacity dicen que quería encontrar una pronta salida del conflicto y Abad pretendía no tener ningún manejo “preferencial” con la empresa que maneja el opaco Patricio Farcuh.

La “nueva” AFIP asoma como un organismo autárquico totalmente supeditado a lo que se decida en Balcarce 50. De ahora en más, estará enfocada en un rol mucho más técnico y “menos político”. La batalla parecen haberla ganado el tándem Peña-Lopetegui-Quintana. No obstante, de fondo asoma un escenario más complejo y misterioso: hace diez días la Justicia pidió datos a la AFIP para investigar el fondo de inversión offshore del ministro de Finanzas, Luis Caputo. Quien asumirá la conducción de la entidad fiscal recaerá, nada más ni nada menos, que Cuccioli, un hombre que reportaba hasta estos días al funcionario investigado.














 

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