21/05/2019
Viernes 16 de Febrero de 2018 Está pasando

Desafía la Justicia a la doctrina de Bullrich y allana el camino para el juicio oral a Chocobar

En un fallo duro y concreto, la sala VI de la Cámara del Crimen confirmó el procesamiento de Luis Oscar Chocobar, el policía que mató al ladrón que había participado del violento robo a un turista estadounidense en La Boca.  

“Los disparos realizados cuando ya había cesado la agresión concreta y sin un arma visible que los justificara de manera completa, configuran un exceso, aun cuando el propósito inicial responda a un interés profesional legítimo”, establecieron los jueces Julio Lucini, Mariano González Palazzo y Rodolfo Pociello Argerich en una de las partes más importantes del fallo.

La clave fue el cambio de calificación: pasó de un homicidio cometido en exceso de legítima defensa a un “homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego, en exceso en el cumplimiento de un deber”. Además, anularon el embargo de 400 mil pesos que le había dictado el juez de menores Enrique Velázquez.

“Intervino porque debía hacerlo”

El eje del fallo está en el desempeño de Chocobar durante toda la acción del policía, que no dura más de dos minutos. Los jueces dejaron en claro que todos los policías deben “impedir, evitar, obstaculizar o limitar aquellos hechos que, dadas las circunstancias, pudieran resultar delictivos”, por lo que explicaron que Chocobar “no podía mostrarse indiferente” ante la agresión que sufrió el turista.

Establecieron (tal como lo había hecho el juez Velázquez) que los dos jóvenes actuaron con “desprecio por la vida ajena” y que en ese marco el policía debía evitar que escaparan. Incluso, mencionan que todavía había un peligro en la situación por los tres vecinos que persiguieron a Juan Pablo Kukoc.

Es por eso que convalidaron que Chocobar se haya identificado (el “Alto, policía” que gritó) y que hiciera tres disparos al aire. Pero cuestionaron los cuatro disparos que siguieron, cuando no había agresión en su contra y el peligro al que estaban expuestos los tres vecinos ya había terminado. 

Dejan en claro que sólo estaba vigente un posible peligro a las personas que caminaban por la zona. Pero, aún sí, dijeron los jueces que podría haber tomado otras medidas: disparar otra vez de manera intimidatoria, continuar con la persecución o esperar la colaboración de otras fuerzas de seguridad.

En el fallo, queda claro que Chocobar intervino porque “debía hacerlo”. Les llamó la atención a los jueces la cantidad de veces que el policía aludió al miedo que sentía, a que se le había nublado la vista al disparar y a que se había tapado la cara con una mano. “Necesariamente ello tuvo que proyectarse en la incorrecta solución que escogió en relación con los recaudos legales que el caso exigía”, teorizaron los tres.

En la discusión sobre hasta dónde debe actuar un policía, la resolución no deja dudas: “Actuar como policía implica también de manera imperiosa reconocer los límites que la propia institución establece”. Y vuelven a recalcar que tienen un deber de actuar y hacer cesar un delito pero que no pueden apartarse de los límites que fija la ley.  En definitiva, dijeron que no era proporcional ni tuvo razonabilidad la forma en la que Chocobar actuó cuando Kukok huía.

¿Qué pasa ahora con la causa?

Por una parte, la situación de Chocobar no se modificó. En Tribunales llamó la atención la calificación que juega con excederse de los límites que marca la ley y el homicidio agravado por el uso de armas. De todas maneras, todo es provisorio ya que aún quedan cosas por hacer en la investigación.

Lucini, González Palazzo y Pociello Argerich le dijeron al juez que debe realizar una reconstrucción del hecho en donde participen no sólo los peritos sino también los integrantes del Cuerpo Médico Forense. ¿El objetivo? Determinar la distancia de los disparos y en qué ángulo ingresaron al cuerpo de Kukoc.

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