22/09/2019
Miércoles 14 de Febrero de 2018 Desde la trinchera

Tres ministros contra las cuerdas

En más de dos años de gestión han sido varios los ministros del Gobierno que, por diversos escándalos, quedaron al borde de perder el cargo. Sin embargo, Macri se resiste a dejarlos caer.

Esta semana, se conoció que el ministro de Finanazas, Luis Caputo, está involucrado en un nuevo caso donde hay un claro conflicto de intereses al haber ocultado su participación en sociedades offshore. Inesperado. En cualquier país más o menos “serio” esto le costaría el puesto de trabajo al involucrado (el de ministro, aclaro). No obstante, el hombre encargado de endeudar el país a 100 años saldrá ileso de la cuestión. Quizás, para el Presidente solo baste con pedir unas disculpas.

Otro caso reciente que cobró gran relevancia fue el Triaca Gate: luego del escandaloso audio que se filtró y la información que se dio a conocer en la que se denuncia que el ministro empleaba en negro a su asistente y cobraba a través de un sindicato, intervenido por él mismo. En ese momento hasta Mirtha Legrand, que es más macrista que ir en camisa a la playa, pidió la renuncia de Jorge Triaca, pero el Presidente siguió aguantando al golpeado ministro hasta que unilateralmente dieron por superada la cuestión.

El caso de Patricia Bullrich, quien siempre se encuentra en el ojo de la tormenta, es el más claro. No solo por su accionar en el caso de Santiago Maldonado y el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, sino también por la controversia en torno al agente Luis Chocobar, respaldado por la ministra y por el propio Macri. El nuevo “héroe” del gobierno mintió en su declaración al decir que disparó al ser atacado por el delincuente que había apuñalado al turista estadounidense, desmentido en el video que muestra como el policía acribilla por la espalda al ladrón. Estando al tanto de la situación, Bullrich no solo lo respaldo, sino que aseguró que esta es la nueva doctrina de seguridad del gobierno.

A estos tres asuntos se le pueden sumar la inoperancia de Oscar Aguad frente a la desaparición del ARA San Juan, la ineficiencia de Sergio Bergman, y los clásicos conflictos de interés de Juan José Aranguren, entre otros.

Al presidente le gusta “formar equipos” y es muy reacio a los cambios en el Gabinete. Pero esta no es la única explicación sobre por qué ante tantos escándalos ninguno perdió el cargo, aun cuando lo exigió la opinión pública. 

Según Macri, ninguno de ellos cometió errores. Cada ministro representa al rojo vivo el pensamiento del presidente: Caputo el endeudamiento, Triaca el ajuste a los trabajadores y Bullrich la represión. Donde la sociedad, el arco político opositor y algunos medios ven errores que merecen la remoción del cargo, el Presidente ve la tarea cumplida. Tal es así que aunque estén al borde del KO, Macri no va a tirar la toalla.
 

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