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Martes 13 de Febrero de 2018 Política
El Gobierno y el auge de la doctrina Chocobar: Se multiplican los casos de inseguridad en Capital
Mientras el ejecutivo celebra el nuevo enfoque que le dará a las fuerzas de Seguridad, la ola de delitos violentos no cesa. Un hombre fue herido en Caballito tras una entradera que terminó con un tiroteo con uniformados

Mientras el Gobierno alza y exhibe con orgullo su nueva mirada sobre el rol de la policía y la famosa doctrina Chocobar, la inseguridad no cesa. La discusión parece ser superficial: uniformados mal pagos, mal entrenados, y con una fuerte matriz de corrupción deben cuidar diariamente a una ciudadanía que no encuentra respuestas frente a los crecientes hechos violentos. Hoy una banda de cuatro delincuentes que se dedicaban a asaltar a los vecinos de Caballito en las famosas entraderas, se tiroteó con efectivos de la policía en la huída. Como saldo hubo un uniformado y un vecino heridos de bala.

Los casos se replican, crecen y se expanden. La mano de hierro que suele exhibir la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, no modificó el amperímetro de la inseguridad. En la Ciudad, el ministro Martín Ocampo, un delfín judicial de Daniel “Tano ” Angelici, presentó un mapa online del delito que solo “organiza” el panorama, pero que se encuentra abismalmente lejos de combatirlo. No obstante, sirve para ver donde hace agua el plan de seguridad: Palermo está al tope de barrios inseguros, con 6825 robos; le sigue Flores con 6663 casos denunciados; Balvanera con 6524; Caballito con 4556 y Recoleta con 4446 casos. Hubo un incremento del 10,89% en las sustracciones de vehículos, y del 6% en los robos con motos. 

No es solo un fenómeno que se circunscribe a la Capital Federal. La Plata, sede del ministerio que encabeza Cristian Ritondo, también se encuentra conmocionada por varios hechos de inseguridad: a pocas horas del asesinato de un repartidos de pastas, un joven de 24 años fue apuñalado cuatro veces en la espalda, cuyas heridas comprometieron un pulmón.

 

Las estadísticas en el territorio bonaerense impactan: la Policía de la provincia de Buenos Aires cuenta con un total de 93.861 de efectivos (entre agentes y personal administrativo) para proteger a un total de 17.020.012 millones de habitantes, es decir, hay un efectivo cada 181 habitantes, según datos del ministerio de Economía provincial. Hacia fines del 2017, estadísticas demostraban que los delitos crecieron un 4%. Al tope del ranking se encuentran los secuestros extorsivos, los robos con armas o los delitos contra la integridad sexual.

 

¿Un cambio de doctrina es la solución? ¿La mano dura soluciona la inseguridad? ¿Darle preponderancia a la versión policial cuando esta se encuentra cuestionada? ¿Chocobar es el modelo de Policía que quiere el Gobierno? ¿Qué ocurre con ese “efecto contagio” sobre otras fuerzas (como la Policía de la Ciudad) que germinan al calor de este sistema? Son algunas preguntas sin respuesta que sobrevuelan el despacho de Bullrich en Gelly y Obes, Recoleta. Justamente, la funcionaria en la última campaña legislativa sostuvo que “Se reforzaron los controles y se intensificó la inversión, no sólo en móviles sino también en equipamiento para los oficiales y una mejora en el proceso de formación de la última creación del ex gobernador Daniel Scioli, los agentes de la Policía Comunal, mayormente conocidos como “pitufos”.  Todavía hay que esperar, parece.



 

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