26/08/2019
1 Miércoles 07 de Febrero de 2018 Entreselfies

Signorini: "En el 2010 Maradona todavía estaba verde"

Muy pocas personas en el mundo pueden decir que compartieron un plantel con Diego Maradona y Lionel Messi. Fernando Signorini, preparador físico de la Selección Argentina durante el Mundial de 2010, es uno de ellos: "Ver en una cancha a Diego hablando con Lio fue un espectáculo, un paisaje indescriptible. Es algo parecido a la emoción. El maestro y el alumno; uno volcando toda su experiencia y el otro escuchando", recuerda con cierta nostalgia.

El CV de Signorini habla por sí solo: durante su carrera entrenó a jugadores de la talla de Mascherano, Riquelme, Tevez, Milito, Agüero, Cambiasso, Montella y Klinsmann. Además de Maradona y Messi, por supuesto. 

Actualmente, el oriundo de Lincoln, provincia de Buenos Aires, se encuentra fuera del mercado. Su última experiencia, en el Atlético de Zacatepec, de México, terminó de manera abrupta a finales del 2017: “Me fui porque tuve problemas con un dirigente, de esos que son financistas y tienen muchos millones. Yo había ido por el DT, así que para no comprometer su futuro preferí irme. Un día iba a terminar mal…”.

No es necesario pasar mucho tiempo con Signorini para descubrir que dice lo que piensa, sin filtro. La idea de “desdramatizar el fútbol” surge varias veces durante la entrevista con ElCanciller.

"Ver en una cancha a Diego hablando con Lio fue un espectáculo, un paisaje indescriptible. Es algo parecido a la emoción".

El año pasado aseguraste que "nos vendría bien quedar afuera del Mundial".
—Lo dije porque es insoportable todo lo que pasa con la dirigencia del fútbol, no solamente argentina sino a nivel mundial. Lo de la AFA es un mamarracho: no puede ser que se hayan presentado 44 trabajos para tomar la dirección técnica de los juveniles, entre los que estaba el trabajo de Menotti, y a último momento hayan elegido a Claudio Úbeda, que no tenía nada que ver ni había presentado trabajos. Pero como hombre de ellos lo pusieron. Así le fue, pobre pibe.
Estoy convencido de que hay triunfos que atrasan más que muchas derrotas. ¿Cuál era el problema de quedar afuera? Si eso hubiese llevado a que el Gobierno tomara medidas elaboradas y serias en torno a la AFA, entonces habría sido mejor. Si no siguen siempre los mismos tipos y el mismo modelo; los mismos periodistas hablando y denigrando al deporte en su esencia. 

—¿Creés que es posible desdramatizar el fútbol en un país como Argentina?
—Si nos siguen educando en la angustia, en el nacionalismo berreta y barato entonces va a ser imposible. Pero yo no me entrego. El fútbol tiene que servir, como dijo Menotti, para ser feliz, y después para educar. Si no sirve para eso no sirve para nada. Sirve para los Vignolo, los Liberman, los Fantino, esos miserables. Lo raro es que hay gente que los escucha. Cada tanto los sintonizo para volver a sentir ese ímpetu, para seguir peleándolos. Lo que más me extraña es que en esos programas hay jugadores de futbol que critican a otros colegas. Y después son ellos quienes quieren que se los respete por los códigos. Por un poquito de imagen van y se hacen socios de estos tipos. Después pasan hechos de violencia y todos nos sorprendemos, pero ellos apagan el fuego con nafta. Vivimos en un país de gente maravillosa pero lamentablemente tenemos que escuchar a estos mamarrachos.

—Te llevo a Sudáfrica 2010. ¿Cómo era el vínculo entre Maradona y Messi?
—Diego lo adoraba. Más de una vez me decía: “es un hijo de p.., no se puede creer lo que hace este chico”. Hablaba con admiración, lo deslumbraba. Leo recién tenía 23 años y todavía le faltaba mucha experiencia para manejar los tiempos, los espacios. Hoy casi que ha llegado a una madurez que lo hace un jugador impresionante.

—¿Qué faltó para llegar más lejos en ese Mundial?
—Experiencia, sin dudas. Diego no estaba listo, no había tenido mucho recorrido. Estaba bastante verde diría. El carisma te permite llegar hasta cierto punto pero después tenés que sacar a relucir conocimiento. Maradona lo tenía, pero en términos de concepto. Nos faltó mucho ensayo.

—Hablame del 0-4 con Alemania
—El gol de entrada (ndr: a los 3´, Thomas Mueller hizo el primer tanto) nos mató. Desde el punto de vista estratégico, se notó que Diego no tuvo tiempo para preparase. Como jugador fue muy astuto pero ese día pensó el partido como si él lo fuese a jugar. Me hizo acordar mucho al partido que perdimos 6-1 con Bolivia: lo planteamos golpe por golpe y así nos fue. De todos modos, el Mundial está para ganarlo, no para especular. Si especulo y pierdo me tengo que matar.

—¿Estaban para seguir un ciclo más?
—Sí, absolutamente. Pero hubo una movida de tipo política. Diego llegó a la Seleccion porque Grondona no quería a Bianchi, quien tenía que haber sido el DT natural. “Si gano con Maradona ganamos todos, pero si perdemos lo entierro para siempre”. Algo así habrá pensado. Diego quería seguir; en la Selección era el hombre más feliz del mundo. En ese momento, pecó, como siempre, de falta de tacto para manejar los hilos de las relaciones del poder.

—"Con Diego voy al fin del mundo, con Maradona ni a tomar un café". Explicame esa frase.
—Diego es ese chico encantador, adorable, divertido, con el que te dan ganas de estar todo el día.  En cambio, Maradona fue la construcción que tuvo que hacer para estar a la altura de lo que se esperaba de él. Dentro de su intimidad, en su casa, él era Diego. Jugábamos al truco, charlábamos, mirábamos tele  Pero cuando salía tenía que ser Maradona, declarar bien, ser políticamente correcto. Imaginate que hasta el Papa lo quiso conocer. Él fue el primero producto de la globalización. Se tuvo que hacer solo, nadie se lo explicó. Habría que ser una hora por día Maradona para saber lo que se siente, qué estructura mental, intelectual hay que tener para soportar una vida como la que él vivió.

—Entrenaste a los dos. ¿Qué diferencias marcás entre Maradona y Messi?
—La diferencia más grande se da desde lo temperamental. Diego era un tipo que no se rendía, si tenía que gritar gritaba, si tenía que putear puteaba, si tenía que salir a jugar infiltrado lo hacía, como en Italia 90. Él es producto de otro medio social: no es lo mismo Villa Fiorito que haberse ido a jugar a Barcelona a los 12 años, que te pongan en una cúpula de cristal, que te cuiden y te protejan. La velocidad de frecuencia de pasos que tiene Leo yo no se la vi a nadie. Diego era más potente y tenía una personalidad única. Aunque ahora Messi está imponiendo más respeto frente a sus rivales. Si Messi se hubiese quedado acá lo habrían roto, porque lo habrían querido más grandote. Eso fue lo que pasó con Manso, en Newell´s. Castelli lo sacó 8 meses para meterlo en el gimnasio, pero él siguió enano como siempre y le hizo perder ese tiempo de aprendizaje y competencia.

—¿Por qué creés que tenemos esa necesidad de determinar cuál fue mejor?
—Porque es un artículo de venta. Sin polémica y discusión se caen los programas. Por eso ponen los números; es imposible la comparación. No nacieron para ser explicados, sino para ser disfrutados. Por la influencia del periodismo se nos hace tan difícil disfrutar de Messi. No dejan de sorprenderme las estupideces que dicen, de las que se van a tener que ir arrepintiendo. “Que gane un mundial”, pero hay muchos que ganaron mundiales y nadie los recuerda. Es bastante perverso. ¿Qué me importa si no gana?  Es el único que te obliga a ver los 90 minutos sin sacar la vista de la tele; esa es la mejor de todas sus virtudes.

—¿Qué opinás de la polémica que tuvo Sampaoli con un policía?
—Cualquiera se puede equivocar. Si él tiene que renunciar por eso tenemos que renunciar todos a vivir. Los moralistas de siempre son los que lo atacan. Los grandes genios de la historia han cometido errores; juzgarlo por eso me parece de mala leche. Será que no lo quieren. Si lo eligieron, que lo banquen.

—Faltan unos meses para el Mundial. ¿Cuáles son tus candidatos?
—Los candidatos son Alemania y Brasil, España, Bélgica, Francia. Siempre hay alguna sorpresa como Uruguay en Sudáfrica. 

—Sacando a Messi. ¿Qué jugadores no pueden faltar en la convocatoria?
—Yo pondría jugadores que tengan la capacidad de romper cualquier sistema estratégico mediante la gambeta. A Dybala lo pongo, a Centurión lo pongo, Pavón también. Sangre nueva, no jugadores lineales. Higuaín y Agüero tienen que estar, claro, pero los defensores del mundo los conocen mucho.

—¿Llevarías a Centurión a pesar de sus problemas fuera de la cancha?
—Yo le tengo mucha fé. Si se animaron con Icardi, se pueden animar con él. Hay que ayudarlo: ¿De dónde salió? ¿Quién lo ayudó? Merece la oportunidad porque hay que buscar jugadores que desequilibren.

—¿El socio ideal de Messi adentro de la cancha en Rusia?
—Si le pegan con un martillo en la rodilla antes de entrar a la cancha, Di María es el mejor acompañante que tiene Messi. Tiene que salir de la vorágine, que piense, que corra cuando tiene que correr. 

—Otro.
—Por lo anárquico, Tévez. Pero tirado atrás, no arriba. Preguntale a los contrarios si les da lo mismo que esté. Carlitos, motivado, enojado y comprometido, aunque sea para 30 minutos te arma un descalabro. Como alternativa de alguien como Higuaín necesitás a tipos con otras características, que no le den referencia a los defensores, que se tiren atrás, que toquen.

—¿Te imaginás festejando en julio próximo?
—Argentina no tiene que cometer el error de decir “vamos a ganar el mundial”, sino “vamos a jugarlo”. Haber clasificado como se clasificó es clave, “saltó el tapón”. Va a ser importante el manejo del cuerpo técnico para calmarlos, convencerlos de lo que son ellos. Igual, teniendo a Messi es imposible dejar afuera a Argentina. Si no juega va a ser difícil pasar la primera ronda.




Cuestionario flotante

1) Un político: Alfredo Palacios, mirá que lejos que quedamos. 
2) Un periodista: Osvaldo Ardizzone, Ulises Barrera, Dante Panzeri. De hoy, Ezequiel Fernandez Moores
3) Qué mirás en Netflix: Nada de series
4) Una película: “Mi pie izquierdo” o “África mía”
5) Libro: “Por qué no soy cristiano”, de Bertrand Rusell
6) Un acompañamiento para el asado: Papas fritas, sí o sí. Y una ensalada de tomate con oliva sal y ajo picado bien chiquito. y un poquito de albahaca
7) Puteada preferida: Mamarracho
8) Una bebida: Vino. Si es merlot, mejor
9) Un DT con el que te hubiese gustado trabajar: Rinus Michel
10) ¿Redes sociales?: No me gustan. Las han intoxicado. Tendría que haber más control de los contenidos, no puede ser que un chico de 10 años sepa cómo hacer una bomba. 
11) Emoji preferido: El trébol y el pulgar para arriba.

Compartir en
["\/","seccion","nota","encuesta","opinion","autor","tag","buscar"]