26/08/2019
Miércoles 10 de Enero de 2018 Política

Santa María y Moyano: utiliza el gobierno la caída de sindicalistas y presiona con la reforma

Tras la foto con Triaca y Santilli en la reinauguración del Sanatorio Atlántida, le llego el turno al clan Moyano: le solicitaron a la Justicia federal que los investigue por lavado de dinero. El mensaje hacia la CGT

 

Cambiaron de táctica, pero no de objetivo. Como si fuese un juego de coincidencias, el repliegue del Gobierno por la reforma laboral se combina con la caída en desgracia de más de un sindicalista. La condena social que pueda caer sobre el hombro de los gremialistas en caso de que alguno más vaya preso, puede quitarles la legitimidad necesaria para evitar futuros planteos en una de las bases fundamentales del “reformismo permanente”. No solamente eso, es un mensaje en sí. 

Fuentes cercanas al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, le aseguraron a el Canciller que el objetivo de máxima es que no haya más modificaciones al texto que elaboraron con técnicos y sindicalistas de la Confederación General del Trabajo (CGT). “Las diferencias dentro de la CGT sobre la ley y la negativa de Pïchetto son dos cuestiones fundamentales para poder sacar la ley”, detallan y de forma tajante aclaran: “no se discute más el proyecto”. Nadie quiere pagar el costo político de ir a defender un proyecto que nadie siente como suyo.

La caída en desgracia de Marcelo Balcedo, titular del Sindicato de Obreros y Empleados de la Minoridad y la Educación (SOEME), ahora se suma el raid de la Justicia y la Oficina Anticorrupción (que solo mira hacia un sector del sindicalismo) sobre Víctor Santa María, el secretario general de Suterh, el gremio de los porteros. Sobre él recaen las sospechas de un supuesto lavado de dinero y por poseer una presunta cuenta en Suiza con fondos que no podría justificar. Que conduzca el diario Página 12 y que este haya publicado (a través de Horacio Verbitsky) una nota sobre el blanqueo del entorno del Presidente no es mera casualidad. 

El último capítulo de la saga llegó de la mano de Hugo Moyano. Si bien se frustró su foto con Macri, Vidal y Larreta en el flamante Sanatorio Antartida, finalmente pudo realizarla con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y con el vicejefe porteño, Diego Santilli. Las sonrisas le duraron poco al sindicalista. Por la tarde el juez de Garantías de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale le solicitó a la justicia federal que investigue si la comisión directiva de Independiente usó el club para lavar dinero. Es decir, Hugo (presidente) y Pablo (vicepresidente), junto a otros dirigentes. Parece que la ofensiva golpéa las mismísimas puertas de la CGT en la calle Azopardo. 

La caída de sindicalistas de peso demasiado modesto, como Juan Pablo “Pata” Medina, Omar “Caballo” Suárez y el mismo Balcedo no parecerían ser un objetivo en sí, más bien todo lo contrario: en ellos se constituye un mensaje. Uno muy claro para el resto de los sindicalistas.

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