¿Nace un “nuevo Lula” en Brasil?

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Guilherme Boulos tiene 36 años y es el líder del Movimiento de Trabajadores sin Techo (MTST), una organización política y social que nació hace veintiún años y es hija del tradicional Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil. En la jornada de ayer, confirmó que será candidato a la presidencia en las elecciones de octubre en representación del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), y develó de esta forma un secreto a voces desde que un tribunal de apelaciones confirmó la condena al expresidente Lula da Silva e impidió su presencia en la contienda electoral.

La candidatura del líder del MTST (que será proclamado formalmente este sábado en la Convención Nacional del partido), lejos de ser un desafío hacia el exmandatario, puede entenderse como una jugada estratégica de los sectores populares que encumbran a un joven militante con fuerte incidencia social y que probablemente herede muchos votos del metalúrgico. El apoyo que le brindó el propio Lula es una buena señal: “vos sabés cuánto te respeto, cuánto me agradás, y que te veo mucho futuro en la política. Jamás te pediría que no fueras candidato”. Algunas semanas antes, el referente del MTST había criticado duramente la decisión del tribunal que ratificó la condena a Lula y, lejos de moderarse, manifestó que los verdaderos delincuentes están en el Congreso.

El apoyo a Boulos se extendió más allá de las fronteras de la política y alcanzó a otras destacadas figuras brasileñas, desde Wagner Moura (reconocido por personificar a Pablo Escobar en la serie “Narcos”) y la actriz Sônia Braga, hasta el sociólogo portugués especialista en movimientos sociales, Boaventura de Sousa Santos, el exponente de la Teología de la Liberación, Frei Betto, y el cantautor Caetano Veloso.

Pese a las críticas que en ciertos momentos lo distanciaron del Partido de los Trabajadores (PT), el MTST es muy cercano a la fuerza política de Lula, que deberá estar rápida de reflejos para mantener su rol protagónico en la previa de la disputa por el premio mayor. La cercanía entre ambos partidos explica que, hasta esta misma semana, se haya barajado la posibilidad que Boulos fuese candidato en representación del PT.

En este sentido, la afiliación al PSOL le permitirá asumir sin contradicciones su pública postura crítica respecto a la lógica de construcción política del Partido de los Trabajadores. En una entrevista con Folha de São Paulo, el joven paulista afirmó que deben realizarse nuevos acuerdos y no reeditar los del pasado, porque “la única forma de asegurar los derechos sociales y tener un proyecto popular es enfrentar a los privilegiados”. Mientras los más optimistas entienden que su lanzamiento y el implícito apoyo de Lula escriben la primera página en la reconfiguración del universo político y social que sostuvo al petista en sus dos presidencias, los más pesimistas subrayan que su aspiración puede abrir las puertas a un conflicto en la base de apoyo de los partidos populares.

Boulos, que viene según sus propias palabras a “pensar en un nuevo proyecto de izquierda para el país”, será acompañado por Sônia Guajajara, la coordinadora de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil, siete años mayor que él. De esta forma, se cristaliza una coalición entre los movimientos sociales y la izquierda, que deberá consolidarse con la incorporación de otros sectores políticos, principalmente para ofrecer un guiño a la clase media, un sector en el que la antipolítica deja una huella cada día mayor.

Hace apenas cuatro años, el partido que aspira a depositar en el Planalto al próximo presidente de Brasil alcanzó apenas el 1,55% de los votos, con la candidatura de Luciana Genro, hija de Tarso Genro, actual gobernador de Rio Grande do Sul. Hace mucho menos, apenas 12 meses, Boulos pasó medio día detenido por “incentivar” una ocupación en São Mateus, un barrio ubicado al este de San Pablo. Cuando recién comenzaba este 2018, las principales encuestas no le otorgaban más de un 1% de intención de voto. Hoy, con la velocidad propia de un sistema de partidos poco institucionalizado, Boulos se erige como la esperanza de millones de brasileños, víctimas del gobierno más impopular de la historia del país.

Con la sombra de Lula, Boulos puede ser el protagonista de un nuevo tiempo para Brasil, o sólo una pieza más en el rompecabezas opositor al gobierno de Temer. Sólo el tiempo dará la respuesta.