Miedo a los ataques de ira, “disparos accidentales” y celos por un tercero: cambia Nahir su relato

La joven de 19 años -que había confesado matar a Fernando Pastorizzo- detalló los eventos previos y posteriores a la muerte del joven de 20 años. La acusada sostuvo que él fue quien llevaba el arma y ella la tomó sin querer.
El Canciller - Comentarios

Nahir Galarza declaró nuevamente ante la Justicia, esta vez ante el fiscal Sergio Rondoni, en la causa de la muerte de Fernando Pastorizzo -a quien el 29 de diciembre confesó haber matado- y cambió algunos detalles de los hechos.

En un extenso relato, la joven de 19 años recapituló en detalle cómo era su relación con Pastorizzo (de 20 años),  las constantes peleas por terceros a la pareja -Nahir indicó que Fernando la vio besándonse con un joven- y los numerosos episodios violentos que él protagonizó. Además, Galarza aseguró que los disparos fueron accidentales.

La defensa de la joven difundió el relato de seis páginas que narra los episodios previos y posteriores al asesinato de Pastorizzo. Galarza no aceptó preguntas del fiscal ni hizo declaraciones a la prensa.

Nahir contó que fue a la casa de Fernando a buscar un cargador de celular y, sin ingresar a la vivienda, luego de una discusión, ambos fueron a la casa de ella. “Cuando subimos a mi casa, pasamos por la cocina y él agarró el arma de mi papá que estaba en la heladera. ‘Mirá qué fierro el de tu viejo’ me dijo, y entonces me enojé con él y le dije que era un pelotudo. Le dije que era un enfermo y más cosas, y me fui a mi habitación. Él me siguió, había dejado el arma porque a mi habitación no entró con el arma”.

“Él agarró el arma de mi papá que estaba en la heladera”

“Después estuvimos hablando bien y me convenció de tener relaciones y cuando terminamos, empezó a reprocharme por los chicos con los que me veía. También me decía cosas por lo que había pasado el 25 de Navidad, que mi amiga le había pegado, porque él me estaba insultando, que era un ‘trola’ y, además, porque me había visto dándome un beso con un chico de nombre Rafael. A mí me daba impotencia porque después que se sacaba las ganas me decía cosas, y le dije que no me hablara más y le conté de este chico, que se llamaba Rafael y que hacía tiempo que me hablaba con él”.

Entonces se enojó mal, le dio un ataque de ira. Yo siempre digo que le daba un ataque de ira, porque se enojaba, empujaba, tiraba cosas. Cuando le digo eso, me tira de los pelos, me empezó a decir un millón de cosas, a insultar, me decía que era una desesperada y me había dicho una palabra que él sabía que me afectaba: me dijo que era una desaprensiva. Yo me largué a llorar mal (…) Le conté que en ese momento al único que quería era a Rafael y le empecé a echar en cara que por lo menos Rafael me respetaba. Ahí se enojó del todo, me sacó a mi habitación y me empezó a decir que yo me iba con él”

“Me sacó a mi habitación y me empezó a decir que yo me iba con él”

Cuando pasamos por la cocina, él agarró el arma de nuevo y me apuntó en la panza, y me dijo que yo me iba con él, porque yo era de él (…) Me tiró de la escalera, de los pelos, y cuando llegamos al patio me abrazó como si nada, y me dijo que si yo quería que él se calmara, que haga lo que me pedía”.

“Me dijo que si yo quería que él se calmara, que haga lo que me pedía”

“Sacó la moto, yo estaba adentro de la casa, y desde afuera me empezó a gritar y a decir que yo me iba con él. (Cuando íbamos) por Costanera me empezó a hacer preguntas agresivamente, a decir que era una zorra, que seguro lo había visto (a Rafael) antes de verme con él, que era mentira lo que decía de Rafael. Después agarra por Bolívar y en un momento yo me quiero tirar de la moto y él acelera con todo. Le quise sacar el arma, pero él la tenía sostenida con una mano”.

“Le quise sacar el arma, pero él la tenía sostenida con una mano”

“Después empezó a bajar la velocidad y yo le dije que por qué le molestaba (Rafael) si él hacía lo mismo, que no éramos nada y le pedí que me llevara a la casa de mi abuela. Él empezó a acelerar un montón, como loco, y en una calle cortada empecé a gritar, él dobló de repente y se empezó a reír”.

“Cuando llegamos a la calle de la casa de mi abuela iba tan rápido que cuando dobló perdió el control de la moto y en ese momento me agarro de él, él agarra la moto con las dos manos, casi nos caímos, y cuando me agarro de él le saqué la pistola. Ni siquiera miré cómo la agarré. En ese momento frena de golpe y yo sentí la primera explosión, y ahí nos caímos los dos de costado. Me alcanzo a parar y como no entendía nada, empecé a temblar; me quedo como sorda, quedé como boba y fue todo rápido; me agacho para mirarlo y ahí es donde sale la segunda explosión que me sorprendió. Me quedé de nuevo sorda, y ahí reaccioné y tiré el arma al piso. No sabía qué hacer, estaba nerviosa, temblando, no sabía qué había pasado”.

“En ese momento frena de golpe y yo sentí la primera explosión”

“Lo primero que se me cruzó por la mente es que era el arma de mi papá y que le iban a echar la culpa a él, entonces agarré el arma y me fui a mi casa caminando. Cuando llegué estaban todos durmiendo. Dejé el arma donde estaba y me fui a acostar. Tenía nervios, no sabía si lo había matado, no sabía lo que le pasó”.

“Fue un accidente. No supe qué hacer. Me pudieron los nervios. Nunca en mi vida se me cruzó en la cabeza que podía matar a una persona, ni siquiera por todo el maltrato que me hizo”.

“Nunca en mi vida se me cruzó en la cabeza que podía matar a una persona”

La anterior declaración que hice, en la que dije que lo hice, fue porque no quería que lo culpen a mi papá, porque era su arma y yo no quería que él tenga problemas. Yo no le había contado a mi papá lo que había pasado. No sabía qué decir, no sabía qué hacer, entonces dije lo que dije. Ese día todos defendían a Fernando, si yo contaba esto nadie me iba a creer”.