En su extensa carrera como futbolista, Lionel Scaloni defendió la camiseta de la Selección Argentina en unas eliminatorias sudamericanas sólo una vez. Fue el 26 de marzo de 2005, cuando el equipo que dirigía José Pekerman venció por 2 a 1 al seleccionado de Bolivia sobre los 3.642 metros de altura de La Paz. Hasta hoy, esa había sido la última alegría albiceleste en el Altiplano. Más de 15 años después, como entrenador, volvió a dejar su huella en la historia: con una notable actuación colectiva en el segundo tiempo, el conjunto nacional dio vuelta el engorroso partido y se impuso por 2-1, con goles de Lautaro Martínez y Joaquín Correa.

El desarrollo del encuentro encontró muchas similitudes con el de aquella calurosa tarde de 2005. Al elenco de Scaloni le costó 30 minutos hacer pie en el estadio Hernando Siles y al comienzo sufrió el ímpetu de un combinado boliviano con flagrantes carencias para generar juego.

En un contragolpe, Alejandro Chumacero aprovechó la pasividad defensiva de la Argentina y desde el vértice derecho del área envió la pelota a la cabeza de Marcelo Moreno Martins, que cabeceó entre Martínez Quarta y Otamendi y decretó la ventaja, justa hasta ese entonces.

El golpe despertó a la Selección, que se olvidó de la falta de aire y se paró en campo rival. Leandro Paredes mandó un aviso a cinco minutos del final de la primera mitad, con un derechazo desde la medialuna que se estrelló en el palo izquierdo de Carlos Lampe, el arquero que tuvo un fugaz paso por Boca Juniors en 2019 y, como ante Brasil el pasado viernes, volvió a ser clave para que su equipo no perdiera por más goles.

En la última jugada de la parte inicial, Rodrigo De Paul jugó rápido un tiro libre para Exequiel Palacios y Lautaro Martínez, que recibió en la puerta del área, exhibió toda su voluntad para ganarle la posición a su marcador, enviar el centro atrás y estar atento al desenlace de la jugada: José María Carrasco intentó despejar y de carambola el artillero del Inter consiguió la igualdad.

La sensación que dejaron los primeros 45 minutos era que si el conjunto nacional ajustaba las conexiones en la zona de gestación -otra vez, como ante Ecuador, faltó precisión en los pases de Paredes y De Paul- y encontraba mayor protagonismo de Messi, tendría chances de irse victoriosa.

Palacios, Leo y Lautaro para un triunfo memorable

Como ocurrió 15 años atrás, Scaloni ingresó en el vestuario con la convicción de que era posible. Argentina salió a jugar el epílogo con otra impronta y mucho tuvo que ver el rol de Palacios, que este martes apenas disputó su primer partido oficial con la camiseta albiceleste. Al despliegue que mostró en el primer tiempo para recuperar la pelota y ofrecerse como nexo en las transiciones le agregó dinámica, habilitaciones en posición de gol para sus compañeros y lo que hasta el cansancio se le pidió a los integrantes de la nueva generación: conexión fluida con Messi.

El ex volante de River, que arrastraba muy poco rodaje por su nula participación en el Bayer Leverkusen, se metió en el once por la lesión que sufrió Marcos Acuña ante Ecuador. Hoy, resolvió todas las vacilaciones que mostró el equipo en La Bombonera. Amo y señor del mediocampo, culminó su faena con una intercepción en el minuto 95.

Con dos maniobras, a Messi le bastó para ser una de las figuras del encuentro. Dejó solo a Lautaro Martínez con una asistencia fenomenal que no terminó en gol por los reflejos de Lampe, y luego clarificó el segundo tanto de la Selección, con un gran pase para Martínez, que habilitó a Correa. El Tucu, un tapado de Scaloni, sentenció el partido con un gran zurdazo.

"Se hablaron muchas cosas, el equipo está enfocado en un solo objetivo: ganar", declaró Lautaro tras el encuentro. Argentina cierra la doble fecha con seis puntos de seis posibles.