Messi, entre el descanso en Ibiza y el eterno silencio después de Rusia

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El silencio es la forma más fácil de evitar un problema. Es la solución más rápida para esquivar los argumentos a la hora de explicar una situación. Ya terminó el Mundial y pasó al olvido Jorge Sampaoli. Pero aún queda vigente una cuestión ineludible: el capitán, Lionel Messi, no dijo una palabra.

Pasaron 17 días del adiós de la Selección a manos de Francia, actual campeón del mundo. Pero ni un mínimo descargo en las redes sociales entregó el mejor jugador del mundo, que prefirió estirar sus vacaciones y descansar junto a su familia: después de diez días en las islas Turcas y Caicos, emprendió viaje rumbo a Ibiza.

En Barcelona lo esperan con los brazos abiertos el 1 de agosto, fecha en que se reencontrará con sus compañeros y empezará la puesta a punto para llegar óptimo a la próxima temporada.

Es probable que ya no haya una conferencia de prensa ni una entrevista para abordar lo que dejó el Mundial. Pero aún quedan en el aire muchas preguntas sin responder. ¿Continuará en la Selección? ¿Cuáles fueron los motivos del quiebre de la relación con Sampaoli? ¿Por qué no estuvo a la altura de su rendimiento en Rusia? ¿Cuáles fueron los aspectos positivos y negativos de la Argentina? ¿Qué opina sobre el futuro del conjunto nacional?

Las inquietudes sobrevuelan al crack del Barcelona, que se llamó a silencio y prefirió atravesar los días después del fracaso en el certamen junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos, con el aval del club que le dio algunos días de más para superar el mal trago.

Messi no va a hablar, eso está claro. No se lo cuestiona por su pobre labor en Rusia, pero sí debería asumir el rol de capitán y enfrentar los micrófonos para dar una muestra de carácter fuera de la cancha.