Mendoza y Santa Fe, las provincias decisivas en el triunfo de Alberto

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Los casi cuatro millones de votos de diferencia por los que Alberto Fernández superó a Mauricio Macri este domingo encuentran su explicación en los resultados de provincias claves como Mendoza y Santa Fe, donde se revirtireron los resultados de hace cuatro años, o Buenos Aires y Córdoba, donde la diferencia fue menor que entonces.

Los dos primeros casos son, quizá, los más emblemáticos: ambas provincias apoyaron al actual Presidente por un amplio margen en 2015. Mendoza (4,22% del padrón nacional), con el 40,8% se tiñó de amarillo por encima del 31,34% obtenido por la fórmula de Daniel Scioli – Carlos Zanini. En paralelo, en Santa Fe (8,18% del padrón), Cambiemos se alzó con el 35,3% frente al 31,77% del Frente para la Victoria.

Si bien pasadas las 21.30 de ayer todavía aún no había resultados oficiales, el gobernador mendocino y titular de la Unión Cívica Radical (UCR), Alfredo Cornejo, reconoció la victoria de Alberto. Fue la primera señal de que los números serían más abultados de lo pensado.

“Según nuestros cómputos, hay una diferencia de 2,5 puntos a favor de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner sobre Macri-Pichetto. Para la categoría de diputados nacionales hay un virtual empate en Mendoza”, confirmó el mandatario, que encabeza la lista de diputados.

Más tarde se confirmaría lo esperado: tanto Mendoza como Santa Fe le dieron la espalda al oficialismo nacional. En el primer caso, Macri perdió por tres puntos (cosechó el 37% de los votos), mientras que en la provincia comandada por Miguel Lifschitz la diferencia fue de 10 puntos (43 a 33).

El contundente triunfo fue en Buenos Aires, que tiene el 38% del padrón electoral y donde el peronismo se hace más duro de la mano del conurbano. La victoria de la oposición estaba (casi) confirmada, restaba saber el porcentaje definitivo y la distancia entre los candidatos.  El Frente de Todos le sacó 20 puntos a Juntos por el Cambio y Axel Kicillof llegó al 49%. En 2015 el kirchnerismo también había triunfado en la provincia más importante del país, pero en ese entonces la diferencia solo había sido del 5%.

Córdoba solitaria

Juan Schiaretti fue el único gobernador que no tomó partido y, pese a las presiones, se mantuvo neutral. En cada palabra y en cada gesto, el mandatario cordobés insistía con “no estar de ningún lado de la grita” y con “defender los intereses de su provincia”. A pesar de los esfuerzos de Macri y de Fernández, el gobernador peronista no le dio su apoyo público a ninguno de los dos. En 2015, Córdoba supo ser el caballito de batallas del macrismo y una de las razones del triunfo en el balotaje.

Sin embargo, lejos de las expectativas del Gobierno, que apostaba a sacar una distancia de al menos 20 puntos, el resultado fue de casi 18%, que tampoco alcanzó para compensar lo perdido en Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y otros territorios argentinos.  Córdoba fue (junto a la Ciudad de Buenos Aires) la única provincia donde Cambiemos pudo hacer pie.