Mascherano, el DT a la sombra de Sampaoli

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Javier Mascherano llegó con un semblante similar al de un entrenador. Compartió conceptos futbolísticos con el cassette a un costado e intentó ahuyentar algunos fantasmas que daban vuelta en su entorno como, por ejemplo, su rechazo a River y su elección de emigrar al fútbol chino.

Asumió durante 40 minutos el rol de técnico de la Selección Argentina, sacándole el traje a Jorge Sampaoli por un rato. Dio definiciones sobre el funcionamiento del equipo, sus compañeros y respecto de sus expectativas en el Mundial: “Cuando fuimos a Brasil tampoco éramos candidatos”.

Mesurado, Mascherano respondió todas las consultas de los cientos de periodistas presentes en Ezeiza y su conferencia duró más de lo que suelen durar la de los jugadores y lo mismo que la del propio Sampaoli el lunes pasado, cuando anunció los 23 nombres que viajarán a Rusia.

La convocatoria de Mascherano estuvo sujeta a miles de especulaciones sobre el verdadero rol del Jefecito en esta Selección. ¿Cumple con las características necesarias para ocupar un lugar entre los once? ¿Será central o mediocampista? O bien, la versión que pisa más fuerte: su tarea será la de un jugador experimentado que buscará contener a los más chicos y hacer de DT en la concentración para alinear al plantel.

Sampaoli fue sincero cuando dijo que Messi era “el dueño del equipo”. Pero, aún sin decirlo, sabe que necesita de “los Mascherano” para controlar a un grupo que cuenta un promedio de edad alto, aunque con algunos debutantes (Lo Celso, Lanzini, Armani, Tagliafico, Pavón, Meza, por citar ejemplos).

La sensación que dejó la conferencia de Mascherano es, entonces, que su rol estará mucho más determinado por su tarea fuera de la cancha que dentro de ella. Tendrá la labor de acompañar a Messi, Agüero y Di María para alejar los fantasmas de una generación que empieza a despedirse de la celeste y blanca.

No quedan dudas: el Mundial de Rusia se convertirá en el último certamen de este calibre que protagonizará el ex Barcelona y River, pero esta vez, más por iniciativa del técnico que por su propia preferencia, tendrá en sus manos la difícil tarea con la que cuentan los líderes en estas ocasiones.

Con los años y tres mundiales en la espalda (este será su cuarto), incluso, los propios futbolistas, a veces por inercia, toman los consejos de Mascherano por encima que los que entrega el entrenador. No es una confrontación de roles, sino una realidad que se vislumbra en el conjunto nacional.

“Soy un soldado que va directo a morir”, reveló Mascherano, en la antesala de la cita en Rusia. ¿Un líder por naturaleza o el elegido por Sampaoli para ocupar el rol de jugador y ayudante técnico a la vez?