Más cerca de una derrota en el BID (y con el fantasma de la reelección de Trump), Argentina arranca la negociación con el FMI

El gobierno argentino enfrenta una delicada coyuntura internacional en vísperas de los inicios de la discusión con el Fondo.
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La decisión de Estados Unidos de imponer un candidato propio a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) despertó la reacción argentina que denunció la ruptura de una tradición histórica en la entidad.

El banco regional más grande del mundo estuvo históricamente dirigido por países provenientes de América Latina. Sin embargo, la administración de Donald Trump decidió promover a Maurice Claver-Carone, un asesor en seguridad para Latinoamérica del Departamento de Estado. El sesgo político de la decisión es evidente.

Una elección cantada…

Washington no sólo se dispone a elegir a Claver-Carone para estar al frente del BID, sino que además aspira a hacerlo en una votación en forma remota dentro de pocos días. La tarea del elegido será contener el avance chino y alinear a los gobiernos regionales detrás del mandato norteamericano.

El gobierno argentino postula, en cambio, a Gustavo Béliz y cosechó apoyos importantes como México y Chile. No obstante, todo indica que no será suficiente para bloquear la movida estadounidense que ya muestra costos políticos como la dura editorial del Wall Street Journal contra nuestro país.

López Obrador, si bien respalda la iniciativa de Alberto Fernández, mantiene vínculos sumamente estrechos con los Estados Unidos y no puede darse el lujo de un choque diplomático con Trump. En esas condiciones, México no votaría a Claver-Carone pero daría quórum para que se pueda realizar la votación.

….y una ¿reelección? de final abierto

Así las cosas, Argentina se encamina a una derrota que sería, en realidad, sólo la punta del iceberg. Ocurre que la estrategia de Cancillería de demorar la elección del presidente del BID tenía otro cálculo atrás: la caída de Trump en las elecciones norteamericanas a presidente de principios de noviembre y su reemplazo por un jefe de estado más amigable como el demócrata Biden.

Pero las encuestas dan cuenta de un avance del candidato republicano en las últimas semanas, que recortó la ventaja con el exvicepresidente de Obama y cuenta con chances de lograr otros cuatro años al frente de la Casa Blanca.

Demás está señalar que una victoria del republicano, luego del respaldo implícito a su adversario y en una marco de una relación tensa, no augura el mejor panorama para la Argentina en materia de política internacional.

Una negociación incierta

En ese contexto, el gobierno inició el 26 de agosto las tratativas para la renegociación de la deuda con el FMI, donde la influencia norteamericana en el board es considerable. El propio Claver-Carone reconoció que Washington presionó por otorgar el préstamo a Mauricio Macri para garantizar su reelección.

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El Ejecutivo de Alberto Fernández apuesta a contrarrestar el peso estadounidense con el respaldo de la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva. La funcionaria búlgara estará a cargo del staff que llevará adelante la negociación y deberá acordar el nuevo programa.

El mismo implicará una ardua negociación para que el país marque una senda de austeridad fiscal en un cuadro de aguda crisis social.

Como reconoció el representante argentino ante el Fondo, Sergio Chodos, la decisión final recaerá en el board, donde todas las decisiones se toman por consenso y la palabra de EEUU será determinante. Queda un largo camino por delante.