Marisa Graham: “El régimen de contacto de los niños de padres separados está suspendido”

La Defensora de los Niños, las Niñas y los Adolescentes aclara cuáles son las situaciones excepcionales para que los chicos sean trasladados.
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La norma aclaratoria que pedían los especialistas en derecho de familia sobre el cuidado de los hijos en los casos de padres separados no tardó en llegar. Este sábado, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la resolución 132/2020 que regula el traslado de menores y lo prevé como una excepción a la cuarentena.

El padre o la madre que lleve al niño, solo en casos excepcionales, hasta el otro domicilio está exceptuado del aislamiento obligatorio por el artículo 6, inciso 5 del decreto 297/2020. Sin embargo, el adulto deberá tener en su poder la declaración jurada que deja constancia de esa situación. 

Ante esta nueva normativa y las dudas que todavía persisten en torno a ella, en diálogo con El Canciller, la Defensora de los Niños, las Niñas y los Adolescentes, Marisa Graham explica que los chicos no deben ser trasladados continuamente de la casa de un progenitor a la otra del otro. Ya que el aislamiento obligatorio “implica que los niños, las niñas y los adolescentes se queden en su hogar”.

“Hoy es el momento de entender qué es el interés superior del niño”, afirma la especialista en derecho de familia.

¿Qué opina sobre la resolución que aclara la situación de chicos de padres separados?

Estoy de acuerdo. Aclara lo que nosotros, desde la Defensoría, planteamos ayer. Menciona en la excepción qué hacer si el niño, al momento de entrar en vigencia la cuarentena, no estaba en su hogar. En ese caso, el traslado debe hacerse por única vez hacia su casa. El niño allí debe permanecer, salvo que la madre o el padre tenga que trabajar. Por lo tanto, el menor será trasladado al domicilio del otro progenitor, familiar o referente afectivo (inc. b), pero no todos los días. Falta que aclaren que es por única vez. Si soy enfermera y tengo que ir a trabajar todas las mañanas y vuelvo a la noche, tendrán que vivir mis hijos con el papá que puede hacer la cuarentena y no está en las excepciones, porque sino vamos a llevar todo el tiempo a los chicos a la calle.

¿Por qué el Gobierno tuvo que aclarar el decreto?

Cuando salió el decreto, hubo una interpretación de padres y madres que planteaban que el régimen de contacto establecido, sea por pacto entre ellos o a través de la decisión judicial, entraba dentro de la excepción de asistencia o fuerza mayor del decreto (art. 6 incisos 5 y 6).

¿Qué postura tomó ante las dudas que se presentaron?

Mi posición era que no entraba en esas excepciones, ya que el régimen de contacto habitual no se puede cumplir durante un período de aislamiento obligatorio. También hay confusión sobre que los niños no se contagian y por eso pueden circular. Sin embargo, sí se pueden infectar del coronavirus aunque no sean un grupo de riesgo. El decreto de emergencia sanitaria que habla de aislamiento social en sus casas de toda la población, dentro de ella están los niños, niñas y adolescentes, no hay manera de que no sea así. Esto no depende de si los padres tienen buen diálogo entre sí para acordar las visitas durante la cuarentena. Entiendo a los padres y las madres que quieren ver a sus hijos, con los que no conviven. Pero el contacto físico se puede reemplazar a través de las redes sociales, hay que respetar el centro de vida de los niños y adolescentes. El  progenitor no conviviente se debe asegurar que cotidianamente esté en contacto con sus hijos.

También es responsabilidad de la madre o del padre que convive con el menor que mantenga el contacto con su otro progenitor…

Exactamente, esa es la clave de la cuestión. Hay que cumplir con el Código Civil en relación al deber de comunicación. En estos tiempos, se habla de que los padres no saben que hacer con sus hijos durante dos semanas, como si fueran una carga. No veo cual es el problema de estar con nuestros niños. Estamos todos juntos en casa y no es tan complejo. Es una buena oportunidad para conocernos más en la convivencia y para decirles cual es la situación que estamos viviendo de excepción, que impacta en nuestra familia, porque mamá o papá no puede vernos con la frecuencia que nos ve usualmente o porque tenemos que desayunar o almorzar con ellos vía Skype. Explicándoles se les enseña a nuestros propios hijos como cuidar del propio cuerpo, lo cual implica cuidar al cuerpo de otro.

¿Hay menos consciencia sobre el peligro que corren los chicos?

Sí, por eso hay que entender que los niños son vulnerables. Si los traslado en auto o en transporte público va a volver a tocar los picaportes para abrir y cerrar las puertas de un ascensor y van a tener contacto con otros. Por eso, la idea del decreto es el aislamiento social para parar la circulación de personas y por ende, del virus. Pensar que los niños no pueden infectarse, es pensar que están por afuera de la población. Como si fueran una población extraña al resto de la sociedad. Además ellos pueden ser portadores del virus asintomáticos y contagiar. Es injustificable desde todo punto de vista, desde el jurídico, en relación al interés superior del niño y desde lo amoroso, que los padres se encuentren en conflicto para ver quién cuida mejor al niño en esta situación. Es el momento de los adultos para demostrar qué lugar ocupan los niños y los adolescentes en nuestra sociedad.

¿Cuáles son las medidas respecto a los menores en situación de calle?

Desde la Defensoría estamos acompañando las medidas de emergencia, incluidas las económicas, pero los planes de contingencia son insuficientes para ellos. Tampoco alcanzan las medidas que regulan la situación de los niños que sus padres perdieron la “changa” o su trabajo informal, y de los chicos sin cuidados parentales, albergados en hogares o instituciones privadas. Estamos en contacto con la red de hogares de la Ciudad y la bonaerense tratando de ver cómo estos planes de contingencia no solo se aplican rápidamente, sino que se controlan para que estén a la altura de las circunstancias. Y vuelvo con lo mismo, al pensar que los chicos no están en el grupo de riesgo, se “olvidaron” de los planes de contingencia destinados a ellos. Hay que asegurar alimento, acceso a la salud y que el impasse del proceso escolar no implique un impasse en el proceso de aprendizaje.

¿Cómo ve la escolaridad de los niños desde sus casas?

Veo que hay muchos padres y madres que se quejan de que sus hijos reciben mucha tarea. Plantean que no saben los contenidos o no son maestros. Pero no se trata de que ellos se conviertan en maestros, se trata de que en la medida de lo posible no interrumpamos el proceso de aprendizaje. Escuché el video de unas mellizas de cinco años que cuando la mamá les pone un programa de televisión que les enseña, ellas le piden que quieren ver dibujos y no contenidos para aprender. Hay que aprovechar que estamos en casa para aprender del hogar y comprender lo que está pasando para que nuestra vida cotidiana cambie en estos tiempos.

¿Qué medidas económicas intentan salvaguardar a los menores?

Hay medidas que se están tomando como el aplazo de fechas de vencimientos de servicios públicos y de tarjetas de crédito. Pero las desigualdades económicas, que existían antes del coronavirus, van a impactar de la misma manera en los niños en este momento. Creo que el aumento de las asignaciones universales por hijo (AUH), las jubilaciones y los refuerzos alimentarios va a ayudar esta situación. Estoy en contacto con la Provincia de Buenos Aires para ver cómo reforzamos las unidades de desarrollo infantil (centros de día), donde asisten los chicos mientras que los padres trabajan, sea en un trabajo formal o informal. Hay que reforzar esos espacios, así como lo hacen con los merenderos o los comedores, también hay que reforzar con viandas y aumentando las becas de las unidades bonaerenses.

¿Están trabajando con las cinco Defensorías de Niños provinciales?

Sí, estamos en contacto con las Defensorías de Córdoba, Santa Fe, Misiones, Santiago del Estero y La Pampa. Estamos justamente analizando si vamos a hacer una declaración conjunta sobre la situación de los niños en los hogares, aunque es un problemas de la Ciudad y del conurbano. Ya que en las demás provincias hay menos niños sin cuidados parentales.