Marcos y la CGT: recalibra el Gobierno la estrategia por la reforma laboral

En Balcarce 50 buscarán aprobar un combo de leyes, entre la que se encuentran los cambios laborales, en las extraordinarias de febrero. La postura del peronismo, los resquemores de la CGT y el juego en ambas cámaras
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El Gobierno ya tiene definido en su calendario que buscará la aprobación de la reforma laboral en febrero, el último eslabón del “reformismo permanente”. Por eso, luego del tsunami que ocasionó el tratamiento de la reforma previsional, en Balcarce 50 van a “recalibrar” la estrategia en este inicio del 2018: ya no van a enviar a “presión” la ley, sino que aprobarán los artículos que mayor consenso logren. La “traición” de los gobernadores también será otro tema en el cual se focalizará. De ahora en más, la negociación será “cuerpo a cuerpo”.

La reforma laboral tal como está tiene dos escollos que tendrá que resolver: en primer lugar, habrá que desplegar una táctica diferente en ambas cámaras, la que utilizó el oficialismo en diciembre dejó un tendal de heridos y todavía resuenan las cacerolas por la Capital Federal. En segundo lugar, específicamente en el Senado, el principal obstáculo será el líder del interbloque peronista, el poderoso Miguel Ángel Pichetto. Ya avisó que “Para febrero no creo que constituyamos la Comisión de Trabajo. No tengo ningún interés en hacerlo”. ¿Por qué motivo el rionegrino se muestra reacio? El Gobierno tiene que volver a “arreglar” con los sindicatos. El último factor, no por eso el menos importante, es cual va a ser el/los interlocutor/es que el oficialismo deberá aplicar esta estrategia. De ahora en más, será diputado por diputado y para eso estarán las “muñecas” parlamentarias del presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó y del jefe del bloque PRO, Nicolás Massot.

Una de las grandes incógnitas será qué postura tomará finalmente la Confederación General de Trabajo (CGT). El triunviro coqueteó, amagó y “afinó” la lapicera para dar el aval a la reforma. “El proyecto quedó licuado con los cambios que introdujimos. Si quieren sacar la ley, el Gobierno es el que deberá traccionarla”, avisó Héctor Daer, uno de los tercios de la calle Azopardo. El motivo es claro, nadie quiere pagar el costo político de una reforma drástica. No obstante, en Cambiemos negociarán sector por sector con los principales sindicatos. La paradoja es palpable. La central sindical apoyó la reforma laboral pero no le dió el visto bueno a la reforma previsional, y en consecuencia lanzó un paro a destiempo que sumó suspicacias sobre sus motivaciones reales.

La conferencia de prensa que brindó el jefe de Gabinete Marcos Peña junto al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo dejó un panorama de cómo será la estrategia oficial: “Esperamos poder tratarla también en el marco del diálogo, en las extraordinarias de febrero, y creemos que va a ser un muy buen complemento a esto que hemos avanzado hasta ahora”, sostuvo el ministro coordinador.

La estrategia en Diputados y Senadores.

El panorama de Cambiemos en ambas cámaras es diverso. En Diputados tienen 108 bancas que no le bastan para lograr con holgura sacar las leyes que consideren necesarias. Para eso, deberá aplicar un tratamiento “artesanal” hacia el PJ que liderarán Monzó, Massot y el jefe del interbloque Mario Negri. En Senadores el panorama es diferente. Pichetto ha sabido aprovechar su nuevo rol de oposición “responsable” y ha sabido articular al peronismo. No obstante, uno de los mayores reclamos es que “sea el propio Gobierno que defienda las iniciativas”. En Balcarce 50, el equipo que monitoreará la evolución de las negociaciones estará compuesto por Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.