Marcos contra Cristina: la apuesta por la grieta que aleja a los dirigentes de Alternativa Federal

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A medida que pasan los días y se acerca el cierre de listas electorales, señala el editorialista Carlos Pagni, las dos principales fuerzas -macrismo y kirchnerismo- analizan integrar a dirigentes alejados de los dos bandos, pero las intenciones se chocan con dos de los principales referentes de cada espacio: el jefe de Gabinete Marcos Peña y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Para el editorialista de La Nación, todos las voluntades de los dos espacios por mostrarse moderados y sumar terceros chocan con las identidades políticas de los dos dirigentes mencionados. Alberto Fernández, exjefe de Gabinete de Néstor y actual confidente de la senadora por Unidad Ciudadana, redobló en los últimos meses sus esfuerzos por desafectar la imagen de Cristina de la de Nicolás Maduro en Venezuela, pero la decisión de la líder de Unidad Ciudadana de enviar a su hija a Cuba a recibir tratamiento médico no lo ayuda demasiado. Para el kirchnerismo, el hombre a sumar es -todavía- Sergio Massa, el único dirigente opositor con base territorial y un caudal de votos no menor en la provincia de Buenos, distrito que Kicillof busca arrebatarle a Vidal.

En el mismo sentido rupturista operan otros dirigentes que acompañan políticamente a la expresidenta, como Juan Grabois, el moyanismo, Pablo Micheli -de la CTA Autónoma- y algunos referentes de La Cámpora. A la Casa Rosada llegó un rumor desde las oficinas de Jorge Fontevecchia en Perfil, que Grabois llamó a tomar la calle hasta que se vaya Macri, con un especial foco en el acto en Racing que presentaría a Cristina nuevamente como candidata. El confidente del Papa lo niega y ahora la iniciativa se le atribuye a Micheli.

El acto de Cristina y Grabois en Racing: revela Pagni el rumor que preocupa a Macri

Tampoco ha sido de mucha ayuda para Alberto Fernández algunos incidentes que ocurrieron durante las manifestaciones del 30 de abril, encabezadas por el moyanismo. Buenos Aires amaneció con las oficinas del JP Morgan y otros bancos pintadas y gran parte de los movilizados protestaron ante la sede del principal banco norteamericano, encargado de medir el riesgo país, un indicador que sirve a los inversores para evaluar si confiar o no en los títulos públicos que emite un país.

Las apuestas de Alberto Fernández y Axel Kicillof por imponer un tercer gobierno donde ya no funciona más el slogan “Patria o buitres” no encuentra cauce en los mensajes que se envían cerca de la senadora y sus principales aliados.

Marcos Peña y la identidad PRO


Esos mensajes llegan a los bonistas, a las oficinas del FMI y a la Casa Blanca. Eso explica por qué en Estados Unidos hay tanta preocupación por las encuestas que dan a Cristina como clara ganadora en un balotaje. Por más voluntades que existan para que aparezca un tercer candidato sin la mala praxis e imagen de Macri y con una mirada pro-mercado, como podría ser Roberto Lavagna, la polarización obliga a los sectores del mercado a apostar nuevamente por el líder del PRO, aunque consideren que su boleta está “picada”.

Hay intenciones, sin embargo, de acercar a Cambiemos a la tercera fuerza vía electoral. Una parte importante del oficialismo alienta estos acercamientos, pero no son justamente las voces que más oyen los oídos de Macri; se trata del ala más dialoguista del partido, en la que se destacan nombres propios como Emilio Monzó, Rogelio Frigerio e incluso el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta.

En este grupo también se podría incluir al economista Martín Lousteau, que hace dos años fue embajador de Macri en Estados Unidos pero hoy se autodefine como opositor. El líder de Evolución dice abiertamente que Cambiemos debe abrirse para integrar en el frente a Roberto Lavagna y sus acompañantes, pero tanto Lavagna como Macri rechazan la idea. El exministro de Néstor Kirchner remarca en privado que aceptaría competir en las PASO de Cambiemos pero contra María Eugenia Vidal; es decir, si Macri da el paso al costado que muchos le piden.

Todos los intentos de ampliar Cambiemos para derrotar a Cristina en las elecciones se chocan con la principal columna ideológica de del PRO y de máxima influencia para Macri: Marcos Peña. “Peña sigue creyendo que cuanto más turbulenta sea la navegación, más firme debe ser la identidad. Es una coincidencia con Cristina Kirchner. La coincidencia en la que se sostiene la polarización”, concluye Pagni.