Macri, el capitán de un barco sin rumbo ni Plan V

Mientras el ajuste muestra su peor cara y el descontento se hace sentir, crecen los rumores sobre un posible renunciamiento histórico de Macri a su candidatura. Sin embargo, a pesar de los golpes, el presidente no tiene plan alternativo.
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Macri se encuentra en uno de los momentos más críticos de su período presidencial, con una inflación incesante, la economía que no muestra signos de recuperación, sumado al cierre de comercios y empresas, el aumento del desempleo y de la pobreza. Como resultado, la imagen del Jefe de Estado se encuentra por los niveles más bajos de su gestión.

No obstante, el 6 de noviembre del año pasado el presidente aseguró estar “listo para continuar”, anunciando por primera vez su intención a ir por la reelección. A partir de ese momento, y conforme a la crisis económica se fue agudizando, se acrecentaron los rumores sobre la posible activación del llamado “Plan V”. Es decir, que Macri se baje y la candidata de Cambiemos sea la gobernadora María Eugenia Vidal.

Las elecciones provinciales comenzaron a mostrar síntomas a tener en cuenta: la derrota de Mc Allister en la interna de La Pampa, el tercer lugar de Pechi Quiroga en Neuquén y el panorama que parece no pintar mucho mejor en Río Negro. En este marco, como estrategia electoral los candidatos de Cambiemos intentan despegarse lo más que puedan de la imagen presidencial. En Casa Rosada, a esta altura simplemente se conforman con que el kirchnerismo no salga victorioso en ninguna elección.

¿Es posible que Macri haga caso omiso a los pedidos de que renuncie a su reelección? En cierta medida, el presidente no tiene opción.

En primer lugar, porque Macri es el líder de Cambiemos. Un paso al costado podría poner en jaque a la propia coalición de gobierno dado que él es el único que hasta el momento ha logrado disciplinar a la Unión Cívica Radical y a la siempre polémica Elisa Carrió.

Desde el momento de su gestación, la alianza PRO-UCR-CC ha estado en permanente tensión. En este contexto electoral y de crisis económica, generar una sucesión, y casi por sorpresa, puede terminar con Cambiemos herido de muerte. Un riesgo realmente.

En segundo término, la declinación de Macri a la candidatura presidencial le daría un golpe mortal al relato cambiemita. “Este es el camino correcto y no hay otra opción”, rezan hasta el hartazgo el presidente y todo su equipo.

¿Cómo lográs convencer a la población de que estamos en el camino correcto si el capitán del barco, por su mala imagen, no se puede presentar por no lograr asegurar la victoria? En otras palabras, Cambiemos creó un proyecto de país que necesita del liderazgo de Macri para funcionar. Sin él, se cae todo.

Solo una catástrofe económica podría empujar al líder de Cambiemos a bajarse de su postulación. De no producirse ningún colapso, Macri y su círculo cercano saben que no hay otro escenario posible: el presidente irá por la reelección porque el candidato es el proyecto y el proyecto es Macri.