Macri, Carrió y la investigación del primo Ángelo que pone el jaque la estabilidad del Gobierno

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La causa de los cuadernos le trae al Gobierno más conflictos que soluciones. Mientras las encuestas difunden que el entramado de corrupción kirchnerista en la obra pública no le hace perder votos a Cristina Kirchner, los proyectos de obra pública bajo modalidad de Participación Público Privada (PPP) peligran debido a la gran cantidad de empresarios licitantes arrastrados a Comodoro Py por la ola de indagatorias que fomenta el juez Claudio Bonadio. Además, entran en jaque algunas relaciones dentro de la alianza de Cambiemos, en la que Elisa Carrió pide no volver al pasado al presidente Mauricio Macri, que tiene a algunos amigos y familiares desfilando por los tribunales. Después de un fin de semana de críticas, la dirigente de la Coalición Cívica le puso paño frío al problema y aseguró que no piensa en romper la alianza.

Durante el domingo, Macri le pidió al resto de los dirigentes de Cambiemos que tengan paciencia con Lilita. De todos modos, le recordó a la diputada nacional que es él quien encabeza la lucha contra la corrupción y que el “fin de la impunidad” es su causa, no la de ella.

El enojo de Carrió tuvo su origen en algunos cambios que encaró Leandro Cuccioli en la Administración Federal de Ingresos Públicos.

La pelea interna no surgió de la nada. El enojo de Carrió tuvo su origen en uno de los cambios que encaró Leandro Cuccioli en la Administración Federal de Ingresos Públicos. Bajo la carátula del recambio necesario dentro del organismo, el titular de la AFIP dispuso las salidas de Horacio Castagnola, Jaime Mecikovsky y Carlos Bo, quienes para Lilita encarnaban la lucha contra la corrupción y el lavado de dinero. Ante las explicaciones de AFIP, la dirigente de la Coalición Cívica manifestó que no tiene resquemores con Cuccioli, pero sí dijo haber “perdido la confianza en el Presidente”.

¿Por qué? Los tres apartados de la AFIP manejaban información relacionada a la empresa Sacde, el nombre con el que renació el imperio Iecsa de los Macri, hoy perteneciente a Ángelo Calcaterra, primo hermano del Presidente, involucrado en la causa de los cuadernos. “No se preocupen, no voy a romper Cambiemos. Pero hay cosas en materia de justicia que tienen que cambiar. La impunidad no es negociable”, afirmó la diputada, “La verdad no es buena ni mala, lo que no tiene es remedio”, agregó. La gestión del apaciguamiento se la atribuyen al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

A pesar de las señales de paz, el escenario dentro de Cambiemos sigue tenso. Carrió sostiene que hay una parte del Gobierno que aún pertenece a la política vieja y le pide a Macri que le suelte la mano a varias de sus espadas, algo que el Presidente no tiene intención de hacer. Para la diputada de la Coalición Cívica, hay un sector del macrismo que busca demasiados consensos con líderes de la oposición vinculados al kirchnerismo y, en ese marco, intentan proteger a personas como Hugo Moyano o el exgobernador Daniel Scioli. La dirigente ve a Macri replegado en ese fragmento del partido y cada vez más alejado de la lucha contra la impunidad. En el mismo grupo ubica al ministro de Justicia, Germán Garavano.

El próximo paso en el camino de la reconciliación será el jueves, día en el que la estabilidad de la coalición oficialista tendrá su prueba de fuego: Macri lanzará el programa Argentina Exporta, lo que significaría el reencuentro con “Lilita” y evidenciará la tensión o el nuevo acercamiento entre ambos.