Lula, en libertad: el fallo del Tribunal Supremo y el pedido de los abogados

El ex presidente brasileño estuvo 580 días preso. Buscará que la causa sea anulada a través de los recursos que tiene pendientes.
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El Tribunal Supremo de Brasil -el equivalente a la Corte Suprema- declaró inconstitucional las penas de prisión sólo en segunda instancia. De esta manera, en Brasil ningún condenado debe estar preso antes de que se resuelvan todos los recursos a los que tiene derecho. La resolución de los jueces permitió la liberación del ex presidente Lula Da Silva, quien aún tiene recursos pendientes.

La excarcelación se produjo este viernes por la tarde, luego de que en la noche del jueves, en una jornada maratónica y con una sentencia que duró más de diez horas, el Tribunal decidiera la ilegitimidad del encarcelamiento. Diez de los once jueces habían argumentado sus votos y la definición había quedado 5 votos por lado. El voto decisivo fue el del Presidente del Tribunal, José Dias Toffoli: el magisterio consideró que no puede darse la pena de prisión hasta no agotarse todas las instancias judiciales.

Desde la tarde del jueves, miles de seguidores se congregaron en la puerta de la cárcel, en una vigilia a la espera de la liberación. Ayer por la noche, luego de conocerse el fallo, el presidente electo Alberto Fernández celebró la resolución judicial y pidió que la misma jurisprudencia se aplique en Argentina. “El Supremo Tribunal Federal de Brasil ha decidido que las condenas a prisión solo son ejecutables una vez que hayan quedado firmes. Es lo mismo que venimos reclamando en Argentina desde hace años. ¡Valió la pena la demanda de tantos!”, dijo en su cuenta de Twitter.

Lula
Lula, antes de declarar en el Tribunal de Curitiba. (Photo by Franklin De FREITAS / AFP)

La situación de Lula

En 2018, Lula fue condenado en segunda instancia como beneficiario de un apartamento en el litoral de Sao Paulo, ofrecido por una constructora a cambio de contratos en la petrolera estatal. El ex mandatario de Brasil siempre negó las acusaciones, al considerarse “un preso político” que no le permitieron presentarse a los comicios presidenciales del año pasado, en los que resultó elegido Jair Bolsonaro. Su apelación aún aguarda ser atendida en el Tribunal Supremo de Justicia.

Luego de asumir como presidente, Bolsonaro designó ministro de Justicia al juez Sergio Moro, emblema de Lava Jato y autor de la primera condena contra el ex líder sindicalista. Meses después, el medio The Intercept Brasil filtró conversaciones del ahora ministro en el que expresaba, junto a los fiscales de la investigación, una parcialidad en contra de Lula.

El pedido de los abogados

El equipo que defiende al ex mandatario ya anticipó que pedirá su “liberación inmediata”. “Una vez que conversemos con Lula este viernes, llevaremos al juez de ejecución de penas un pedido para su liberación inmediata, con base al resultado de ese juicio del Supremo Tribunal Federal (STF)”, informó el bufé Teixeira Martins en un comunicado.

Ahora bien, de acuerdo a las crónicas del país sudamericano, las cortes deberán examinar la situación de alrededor de 4.895 personas más privadas de su libertad. No todas podrían ser liberadas, porque los casos de mayor peligrosidad tendrían dictada prisión preventiva. Entre los posibles beneficiarios hay 38 condenados -además del ex presidente- por la investigación Lava Jato.