Los “gordos”, Daer y Sasia: se reconfigura la CGT y el triunvirato parece llegar a su fin

Mientras en poco más de un mes comenzará la discusión por la reforma laboral, en la central sindical comenzó una puja de poder por el trono de la calle Azopardo. Los dos bandos y el vínculo con Camioneros
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El tratamiento y sanción de la reforma previsional dejó en una situación muy incómoda a la Confederación General del Trabajo (CGT). El paro a destiempo y sin mucha convicción que lanzó aquel día que se sancionó la ley, erosionó aún más su relación con las bases y generó algo inédito en el corto y mediano plazo: una nueva carrera por el trono de la calle Azopardo. En este panorama, la sobrevida del triunviro no está garantizada, ya hay una lucha interna de poder por “desbancarlos” y podría confluir todo de nuevo en una secretaría general unificada.

Hay varios candidatos para suceder al triángulo cegetista compuesto por Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña: los gremios de transporte ya se anotaron en la carrera. No son los únicos: los “gordos”, es decir los sindicatos de servicios, también están en la discusión y otro sector que busca su momento estelar es el que aglutinó a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT) y Sergio Sasia de la Unión Ferroviaria, quizás los más “combatibos” contra el gobierno de Mauricio Macri. Este último suena como candidato único para ocupar la sede de Azopardo.

Los “gordos” ya realizaron su fumata y tiraron el humo blanco a favor del único triunviro con chances de continuar: Héctor Daer. Según cuenta el diario Página 12, que, junto a los “independientes”, en donde militan Gerardo Martínez (Uocra) y Andrés Rodríguez (UPCN), no rechazan “ni desprecian un contacto con el sindicato de Camioneros. Es un gremio fuerte y que debe participar de la distribución de las porciones de la torta cegetista”.

Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria (UF)

En efecto, uno de los mayores cuestionamientos a la actual conducción de la CGT es la diferencia entre la pose retórica ante las cámaras y la voluntad “dialoguista” que refuerzan ante cada negociación con el Gobierno. Quedó plasmado en el “toma y daca” que le dió luz verde a la reforma laboral: ante los medios la rechazaban y sin embargo Schmid finalmente lanzó la famosa frase “La CGT ya ha acordado, ahora la lapicera legislativa la tiene el Senado”, para luego rechazar de forma tibia la reforma previsional. La CGT tal cual como está, parece agonizar y eso significa que puede comenzar una nueva etapa. Para bien o para mal, eso se verá cuando el oficialismo busque aprobar la reforma laboral en las sesiones extraordinarias de febrero próximo.