Lo peor todavía no pasó

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“Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en los que vamos a crecer, las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos, a sentirse”, aseguró Mauricio Macri durante la apertura de sesiones ordinarias de este año. Dos meses después la realidad golpea duro al oficialismo. Vuelve el FMI, no como otros.

A la peor semana del gobierno le siguió una aún más complicada. El dólar continuó su escalada y el propio presidente tuvo que salir en una falsa cadena nacional a anunciar que se iniciaron negociaciones para un nuevo préstamo con el Fondo Monetario Internacional. El llamado “financiamiento preventivo”, nueva forma de denominar al blindaje, servirá, según el oficialismo, para continuar con la política económica gradualista.

Ahora bien, todos los ojos están puestos en las condiciones que exigirá el FMI para habilitar el crédito por unos 30 mil millones de dólares. Un vuelto. Las recetas del Fondo, ya conocidas por los argentinos, no van por una senda gradualista sino que profundizaran el ajuste que lleva adelante la alianza Cambiemos. No quiero hacer spoiler pero ya sabemos cómo termina la película.

Desde el oficialismo esgrimieron tres excusas sobre la delicada situación económica: la vieja confiable pesada herencia, la oposición y el contexto internacional. No obstante, luego de dos años y medio de gestión y de haber tocado todos los botones de la economía a gusto, suena inverosímil echar culpas en el pasado. Sobre el rol opositor, no es más que un manotazo al aire del gobierno si tenemos en cuenta que es la misma oposición que les ha votado una a una todas las leyes de ajuste impulsadas desde Casa Rosada.

La cuestión sobre el contexto internacional es quizás la más grave, porque es el propio Macri el que hace muchos años destaca todas las virtudes del sistema internacional, al cual, nos debíamos insertar y nos insertamos, según el presidente, de manera exitosa a partir de su asunción al poder. Aquí se encuentra el pecado original del gobierno al creer que estábamos volviendo a un mundo libre, lleno de beneficios para los países emergentes y que una lluvia de inversiones caería sobre la Argentina.

A partir de la crisis mundial de 2008 el mundo ya no fue el mismo, las economías se cerraron sobre sí mismas y el error del gobierno fue y es haber puesto al país en un lugar de alta vulnerabilidad. Así es que un cambio en la tasa de los Estados Unidos nos golpea fuertemente y nos deja casi sin capacidad de reacción. Lectura que Macri no hizo y recién ahora cae en la cuenta de la realidad. René Lavand diría que no se puede hacer más lento.

La vuelta del FMI nos lleva a las épocas más oscuras de nuestra historia a la que ya creíamos que no íbamos a volver. Lo peor todavía no pasó.