Llega la premiada “Green Book: una amistad sin fronteras”, una obligada para ver en el cine

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Llega a los cines argentinos la última de las nominadas a Mejor Película en los Oscar y de buena trayectoria en la temporada de premios. Porque es una obligada para ver en pantalla grande, el estreno de esta semana es Green Book: una amistad sin fronteras.

Comenzó de gran manera el 2019 con varios Globo de Oro (fue la más ganadora con tres estatuillas), sin embargo, sus competidoras le quitaron terreno a lo largo de las entregas y Green Book quedó en el tercer lugar, atrás de Roma de Cuarón y La Favorita de Yorgos Lanthimos. Pese a esto, Mahershala Ali (True Detective T3) se consolida como el gran candidato a repetir estatuilla como Mejor Actor de Reparto (ganó en el 2017 por Luz de Luna y el 10 de febrero el BAFTA en la misma categoría) y Viggo Mortensen rankea atrás de Rami Malek para ganar como Mejor Actor luego de dos ocasiones anteriores de irse con las manos vacías.

Pero más allá de los pronósticos tan adictivos, Green Book es la última en llegar a la cartelera argentina de las candidatas a quedarse con la gran estatuilla el 24 de febrero. Se hizo esperar, pero valió la pena. El film dirigido por Peter Farrelly es una divertida y emocionante historia entre un chofer bruto y extremadamente italiano interpretado por Mortensen y un culto afroamericano que decide experimentar el racismo del sur de los Estados Unidos aunque le cueste mucho más que su reputación.

La historia está basada en la verdadera amistad de Tony Vallelonga (Mortensen), un italoamericano de muy poca educación, y Dr. Don Shirley (Ali), un pianista negro aclamado en el centro y norte de Estados Unidos. El primero, interpretado por uno de los hinchas de San Lorenzo más importantes del mundo (el otro es el Papa Francisco), es popular por su trabajo en varios clubs de Nueva York donde adquirió la habilidad de poder salir ileso de cualquier situación incómoda tanto sea con la palabra o con los puños. El segundo, un reconocido pianista de alta cultura quien contactó al primero para que sea su chofer y guardaespaldas en una gira de conciertos por el sur de su país promediando la década de los 60 donde reinaba la segregación racial.

Antes de seguir con la descripción y análisis del estreno, cabe agregar que el título de la película hace referencia a la guía de viajes que se publicaba en esa época en Estados Unidos con el nombre de “The Negro Motorist Green Book”, la cual indicaba los hoteles donde los afroamericanos se podían hospedar aunque con servicios separados a los blancos o directamente “exclusivos” -por su baja calidad- para negros. El libro, antes de emprender el viaje y luego de una ardua negociación, llega a las manos de Tony Lip. (Mortensen) cuando acepta ser el chofer de Dr. Shirley.

Green Book tiene detractores y fans por igual. Es el tipo de películas que llega a los Oscars por su carácter de desafiante desde el contenido, el rigor histórico o el despliegue de recursos cinematográficos. En este caso, poco hay de virtuosismo visual, pero mucho de guion y, sin lugar a dudas, una excelente performance de los actores frente a cámara. El film entero depende de la dinámica entre los dos actores y ambos dan lo mejor de sí, eso no se puede discutir. Sus personajes, dotados de una profunda humanidad, son el motor del largometraje y la honestidad de sus interpretaciones es lo que permite que funcione la película.

Quizá por su simpleza o por la evidente estructura, Green Book generó algo de rechazo en la crítica mundial y en el público que ya tuvo la oportunidad de verla. Es una película que nace de la mezcla de fórmulas entre el subgénero pareja dispareja (buddy movie) y de carretera (road movie), además de una acumulación de lugares comunes. De todos modos, el humor clásico y la excelente química entre los dos actores, hace que el film emocione sin sorprender. Una acumulación de sencillas y buenas ideas bien actuadas y no tan condicionadas por la posición de la cámara o el corte del editor.

Una de las sorpresas de este film es justamente su director: Peter Farrelly, uno de los responsables de Tonto y Retonto y Loco Por Mary, que luego de dedicarse por más de 25 años al humor, apuesta a su primera cinta dramática y sin la colaboración de Bobby Farrelly, su hermano. El realizador se centró en un relato sin demasiadas vueltas complejas de guion y nada de artilugios visuales, solo buscó retratar o lograr el mejor registro de una amistad que se va construyendo con la sumatoria de momentos. Puso la cámara al servicio del relato, uno de los puntos altos del film.

Pero el arma secreta de Green Book, aunque suene repetitivo, reside en el trabajo de su pareja protagonista. El actor fetiche de David Cronenberg que pasó parte de su infancia en Argentina, logró el papel más divertido de su carrera y construyó un italoamericano más terrenal, lejos de los estereotipos de películas de mafiosos, y por qué no, más cercano al italiano familiero que formó el gen argentino. Por el lado de Mahershala Ali, el actor ganador de un Oscar por su trabajo en Moonlight, construyó un personaje en constante lucha interna que decide emprender un viaje emocional para comprender mejor sus orígenes y entender el acoso que recibía su gente en aquella época (la minoría negra del sur de Estados Unidos).

Cargada de humor y respeto por la historia de estas dos personas, aunque no exenta de polémica por parte de los familiares de Vallelonga y Shirley, Green Book es una película sencilla sobre la amistad, la ruptura de prejuicios y la lucha con los demonios internos. Además, hace hincapié en la igualdad racial, algo clave para estar nominada a los Oscar en la actualidad. Y para que no queden dudas, su rasgo más trascendente es que es un film de personajes, de esos que marcarán al espectador de algún modo, para bien o para mal, pero no te dejarán ileso al salir del cine. Sobre el dúo protagonista, de volver a juntarse en futuras producciones, podrían ser recordados como uno de los más carismáticos de la historia de este medio.