Las manos en el fuego: ignora Baratta a Cristina, protege a De Vido y apunta contra el fiscal Stornelli

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Roberto Baratta salió de la cárcel después de 121 días para explicar su teoría política y judicial sobre su detención. Defendió a su amigo y ex ministro de Planificación Julio de Vido, afirmó que pone “las manos en el fuego” por él y se diferenció de la ex presidenta Cristina Fernández.

En este sentido, el ex funcionario kirchnerista, arrestado por la causa de importación de gas licuado al país, aseguró que no se arrepiente “de nada” y se mostró orgulloso de la tarea que realizó junto a Julio De Vido. “No dejo las convicciones en Marcos Paz”, agregó en declaraciones en FM La Patriada.

“Por supuesto que pongo las manos por Julio. Estuve 12 años a su lado. Lo único que lo vi hacer es trabajo y pelarse contra grandes intereses. Expropiamos YPF, Aerolíneas, Aguas y Correo Argentino”, afirmó, y dijo que pagaron las consecuencias por meterse “con intereses poderosos”.

“No creo que Cristina termine presa”, lanzó Baratta

Aunque se distanció de Cristina y reconoció que no habla con ella, Baratta enumeró a los “fieles” del kirchnerismo que lo visitaron durante su detención: Guillermo Moreno, Aníbal Fernández, Eduardo “Wado” De Pedro, Amado Boudou y Carlos Verna.

“Se preocuparon por mí, estoy eternamente agradecido”, remarcó y aclaró que no tiene ningún “resentimiento” con la ex Presidenta. Y profundizó: “Cuando entré a la cárcel me despojé de toda bronca o resentimiento. Creo que ella no va a ir presa”.

Stornelli y Bonadio, el blanco de Baratta

Como estrategia para alejarse de la causa, el ex subsecretario del Ministerio de Planificación apuntó contra el proceso de la investigación y cuestionó con dureza las prisiones preventivas. “Fui preso por un perito que inventó el título de ingeniero, que hizo una pericia trucha y mentirosa. Solo él sabe si recibió presiones para hacerlo. Ahora el perito fue a indagatoria, es un escándalo”, aclaró.

“Estuvo todo armado antes de las elecciones”, denunció y responsabilizó al fiscal Stornelli y al juez Bonadio por estar “influenciados” por la política para determinar las consecuencias de sus actos.