Las horas más difíciles de D’Elía: en prisión y con visitas de Iván Noble

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La celda de Luis DElía es mínima: tiene una cama de una plaza, una taza, dos lapiceras de Scioli 2015, un cuaderno de hojas rayadas y un póster tamaño natural del ex tenista croata Goran Ivanisevic. “Qué carajo te importa, responde, consultado sobre el por qué de su fanatismo.

Lo cierto es que el ex funcionario kirchnerista pasa sus horas detenido por orden del juez federal Claudio Bonadio, con quien se muestra visiblemente enojado: “Lo veo y lo cago a trompadas.

Al igual que Carlos Zannini, Fernando Esteche y Juan Sebastián Verón, D’Elía está acusado de traición a la patria, aunque en su caso, el delito no dejó a la Argentina afuera de ningún Mundial. “¿Qué? No entiendo la pregunta, ¿es un chiste?, se sorprende el ex diputado provincial, advertido sobre las similitudes con el actual presidente de Estudiantes de La Plata.

En prisión, el piquetero K recibe pocas visitas. El ex vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto es uno de los únicos que va a diario. También el cantante y compositor Iván Noble, que lleva su guitarra para compartir con DElia algunas de sus mejores canciones. “Espero que no venga más, se ilusiona, y repite susurrando, con la mirada perdida en el horizonte: “Que no venga más”.

Defendido por los doctores Javier Pinola y Milton Casco, D’Elía se ilusiona con salir de la cárcel, aunque el trámite puede ser más lento que lo esperado. De hecho, fuentes del juzgado de Bonadio adelantaron que el magistrado no cambiará la situación de los detenidos al menos hasta pasada la feria judicial. “El garca este (Bonadio) se va ahora a Miami y no le ves el culo hasta fines de febrero, olvidate, asegura un empleado del tribunal.

Es por eso que DElía debe armarse de paciencia. El piquetero lo sabe y aprovecha para estudiar la causa todo el día, aunque también se da tiempo para leer algunas otras cosas. “Me cautivó el libro de Vicky Xipolitakis, dice, sin ironías, aunque admite que puede estar influenciado por la cantidad de tiempo libre. “Estoy tan al pedo que capaz me hacen legislador porteño, ironiza y apaga la luz. Llegó la hora de dormir.