Las fake news en la mira: qué pasa en las redes sociales

Las plataformas digitales limitan mensajes y eliminan posteos que consideran perjudiciales para la sociedad. Cómo hacer para que las noticias falsas no nos afecten.
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Mientras el coronavirus avanza sin parar, las noticias falsas van al mismo paso. Las empresas propietarias de las plataformas digitales como Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter y Google, entre otras, establecieron límites para terminar con la desinformación.

La red social de mensajería WhatsApp dispuso que el reenvío de mensajes, que ya fueron compartidos en más de cinco oportunidades, puedan reenviarse a un solo chat por vez. Desde el año pasado, la compañía avisa cuando los mensajes son reenviados.

En estos tiempos de pandemia, la empresa aconseja informarse con fuentes de información confiable. Entre ellas cita a organizaciones locales, nacionales y mundiales, y a la Organización Mundial de la Salud (OMS). A su vez, pide que si al recibir un mensaje de coronavirus no se está seguro de su veracidad, no se reenvíe.

También Instagram y Facebook batallan contra la desinformación. A fines de marzo, las plataformas de Mark Zuckerberg eliminaron un video del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. En la grabación, el político decía que las medidas preventivas de aislamiento social no servían para luchar contra la pandemia.

La postura del mandatario es contraria a la OMS y a casi todos los países del mundo. Las plataformas sostuvieron que eliminan contenido en Facebook e Instagram que viola sus “estándares de la comunidad”. Además manifestaron que “no permiten información errónea que pueda provocar daños a las personas”.

Twitter no se queda atrás. Borró tweets de Bolsonaro y del abogado de Donald Trump, Rudy Giuliani. Además le suspendió temporariamente la cuenta al ex alcalde de Nueva York, aunque ya está activa. En sus tweets, Giuliani había citado a Charlie Kirk, promotor de la hidroxicloroquina (medicamento usado contra la malaria) para curar para el coronavirus.

Límites en la web

“Las compañías dueñas de las plataformas digitales están reaccionando sin una planificación clara y sin rendir cuentas públicas”, explica el Doctor en Ciencias de la Información, Martín Becerra. Además el profesor e investigador del CONICET sostiene que “las empresas no hacen un análisis de los derechos en juego cuando cambian, periódicamente, las reglas de comunicación que afectan a millones de personas”.

Sin embargo, el especialista en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) considera que “algunas de esas decisiones pueden mejorar el entorno de comunicaciones personales o disminuyan la difusión de piezas de desinformación (que no son lo mismo que fake news) en esta emergencia”. En este sentido, Becerra destaca la reducción de reenvíos en WhatsApp.

Facebook y Twitter eliminaron posteos realizados por Bolsonaro “con el argumento de que exponía la salud pública de la población”. En este punto, Becerra sostiene que hay para hacer dos preguntas clave. ¿Quién decide que la salud de la sociedad brasileña estaba en riesgo con ese post?. Y la otra: ¿por qué no se aplican las mismas reglas a otros mandatarios, por ejemplo, no son eliminados post muy similares del presidente de Estado Unidos, Donald Trump?

“La discrecionalidad de la censura es altamente riesgosa combinada con la situación excepcional de la pandemia”, afirma sobre las medidas que tomaron las plataformas contra el presidente de Brasil.

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Medidas políticas

Frente a la propagación de la desinformación, Becerra sostiene que “no hay una sola política y no se puede terminar lisa y llanamente con algo que lleva siglos arraigado en las costumbres humanas”.

Aunque considera que sí pueden atenuarse su difusión y moderarse sus efectos. Para poder lograrlo plantea que “es necesario crear entornos sociales e institucionales que dificulten la producción y propagación de rumores“. La manera viable para limitar las noticias falsas es “mediante comunicaciones claras, directas y precisas por parte del conjunto de las instituciones, en este contexto, la principal es la conducción estatal”.

Respecto a la situación actual del país, el experto dice: “Hay construcción de legitimidad con la comunidad científica, con políticos opositores, oficialistas, con gobernantes de distintos niveles de responsabilidad, con representantes de distintas organizaciones y movimientos sociales”.

La legitimidad que se creó alrededor de la pandemia “contiene, atenúa la angustia colectiva y proyecta certidumbre”.

El especialista en política y medios destaca cómo se terminó con la fake news de la falsa médica del Malbrán. “Se pueden diseñar estrategias de moderación del impacto y de disminución de sus efectos nocivos a través de diferentes niveles de respuestas”, afirma.

A su vez, aclara que no es lo mismo diseñar estrategias para desactivar esa operación de desinformación para personas en entornos urbanos (con buenas condiciones de conectividad) que para personas en situación de vulnerabilidad social, económica y de marginación en el acceso a recursos de comunicación e información.

El impacto de las fake news

La desinformación y las noticias falsas se apoderaron de las redes sociales y repercuten en la psiquis de los individuos. “Las personas frente a tanta incertidumbre creen estos pronósticos sobre lo que va a suceder o sucede, porque necesitan respuestas y estas noticias cumplen la función de brindarlas“, explica la psicóloga Soledad Fernández Díaz.

La experta sostiene que las fake news pueden generar “confusión y sensaciones de mayor ansiedad y estrés”. Por eso, aconseja escuchar a médicos infectólogos y leer las noticias de fuentes confiables, “más que de audios reenviados que desconocemos quién está detrás”. Otro punto es esperar los anuncios sobre las medidas que toma cada país.

También la psicóloga Beatriz Goldberg explica que este es un momento de hiperconectividad, en donde “uno consume y lee todo”. Ante esto, recomienda filtrar la información según quién envía el mensaje. Aunque reconoce que hay personas que “abren todos los mensajes en el afán de saber sobre el coronavirus”.

El exceso de desinformación provoca cambios de humor. “Las fake news se apoderan de tu cabeza”, afirma la especialista. Y agrega: “Algunas noticias falsas son muy convincentes, tienen detalles específicos sobre el virus y hasta las personas prestan su voz o su imagen, y uno se lo cree”.

Antes de dormir, Goldberg recomienda no ver las últimas noticias del día en los medios y en las redes sociales, dado que “a uno le afecta todo esto”.