Las estrellas de la NBA que imponen tendencia

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Tal vez fue Dennis Rodman, el icónico ala pivot de los Chicago Bulls, el pionero en materia de irreverencia fashionista dentro de la NBA. En la década de los noventa no era moneda corriente que un deportista prestara tanta atención a su imagen como en la actualidad. Un Cristiano Ronaldo mirando su cara en el celular en pleno partido, después de recibir un golpe, era impensado. Un Russell Westbrook compartiendo primera fila con Anna Wintour en la semana de la moda de Nueva York, también.

Algunas estelas de ese gusto por la moda dejaron las estrellas de aquel Dream Team que hizo que incluso nosotros, al sur del continente, prestáramos atención a un deporte que ni se le acercaba a nuestra pasión por el fútbol. Las alocadas Nike Uptempo que usaba el ex alero de los Chicago Bulls, Scottie Pippen, volvieron a estar de moda. Las camperas de cuero de Michael Jordan, las camisas escocesas de Charles Barkley, y el estilo rapero de Allen Iverson vuelven al centro de la escena del estilismo deportivo, pero actualizadas por los jóvenes jugadores del nuevo milenio, que representan lo imposible: son los compradores de moda más deshinibidos del planeta tierra. Se atreven a las tendencias más excéntricas y se florean con prendas carísimas (e incluso, ridículas).

Allen Iverson

La ostentación es firma registrada, lo que ha desembocado en medidas disciplinarias de parte de la NBA. En 2005, el por entonces comisionado de la liga David Stern, impuso un “código de vestimenta” para desmotivar el estilo rapero y gangsta. La medida fue inicialmente criticada por racista, y fue considerada una manera de abolir la estética hiphopera representativa de los barrios de origen de la mayoría de los jugadores afroamericanos. Sin embargo, esta restricción devino en una “sofisticación” (y hipsterización) de los estilos, representada por los lentes de montura ancha de la estrella de Oklahoma City, Russel Westbrook, o la barba larga y cuidada del base de los Houston Rockets, James Harden.

Kevin Durant, LeBron James, Dwyane Wade, Chris Paul, Carmelo Anthony, Joakim Noah y Mike Conley tambien son jugadores enamorados de las marcas de moda y adictos a mirarse al espejo. La doble faceta es algo que resaltan los compañeros menos interesados en el tema. Se trata de jugadores aguerridos dentro de la cancha, pero que pueden pasarse horas en el vestuario atendiendo su outfit antes de salir.

Chris Paul

Además de la barba y el pelo, Harden es fanático de la ropa: lo hemos visto con remeras de Gucci y Fendi, camisas de Givenchy, prendas limitadas de Raf Simmons y Dries Van Noten. LeBron James, por su parte, comenzó su carrera usando trajes claros de telas brillosas y evolucionó hacia algo más moderno. También apuesta por marcas sofisticadas y conceptos fetiche como los chalecos y los estampados. A veces le pifia con el estilo preppy americano más cliché, pero cuando apuesta por el estilo deportivo, es un diez.

El escolta de los Cavaliers, Dwyane Wade, es otra figura que aporta grandes looks: fanático de Balenciaga -la marca que supo reinventarse para convertirse en favorita de los amantes del street style- y de Valentino, este jugador no le teme a los colores y las texturas.

Dennis Rodman

Una mención especial merece el ahora jugador de los Houston Rockets, Chris Paul, el más elegante de la lista. Un blazer de pana en mostaza con polera de algodón, pantalón Príncipe de Gales y zapatillas en blanco impoluto, podría considerarse un atuendo pensado para el base del equipo texano. 
El rey fashionista de la NBA en la actualidad es, sin dudas, Russel Westbrook. En su cuenta de Instagram mezcla fotos de su ropa, su pequeña hija y frases de Martin Luther King. Bajo en hashtag #whynot se autoproclama el #fashionking. El título de ícono de moda se lo ganó cuando en 2012 apareció en una conferencia de prensa con una chomba Lacoste estampada y lentes rojos sin cristales en homenaje a Clark Kent, según dijo.

Walt Frazier en los años 70

Si bien este fanatismo por la moda no es nuevo dentro de la NBA, ya que los jugadores siempre se han preocupado por su forma de vestir, este afán por usar el último grito y las marcas más prestigiosas los aleja de sus seguidores, que no pueden copiarlos (algo que sí podían hacer hace quince años atrás, cuando Iverson era el referente). Muchos afroamericanos marcaron tendencia en los sesenta y setenta, como Walt Frazier y Earl Monroe. No hay mucho que agregar a lo que generó Jordan en los noventa, sus Air Jordan de Nike fueron una revolución.

Pero los jugadores actuales están en otro nivel en materia de estilo. Contratan asesores de imagen que les consiguen las prendas más deseadas en sus complicadísimos talles, y los asesoran para resaltar y diferenciarse de otros jugadores, que se han convertido también en sus oponentes fuera de la cancha. Es que las grandes ligas no solo están reservadas para los triples y los rebotes, sino también para ver quién es el más rápido a la hora de conseguir el último bolso de Louis Vuitton.

Dwyane Wade