La inflación, el gran enemigo de Cambiemos que sacude su agenda ideal y altera sus metas

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El Gobierno considera que el control de la agenda es una manera de evitar grandes cimbronazos en el escenario político y evitar que las portadas de los grandes diarios tomen temas que en la Casa Rosada prefieren esconder.

Sin embargo, los números de la inflación que se conocieron ayer se convirtieron en un tema inevitable para el equipo económico del Gobierno y de la agenda política. ¿Por qué? Sucede que, según el INDEC, fue del 2, 3 por ciento en marzo, impulsada en gran medida por los costos de la educación. En tanto, en los primeros tres meses del año suma un 6,7%.

De esta forma, la idea de Mauricio Macri y Marcos Peña de acercarse a las metas del 15% anual quedaron en el olvido y ya sobrevuela el 20% como nuevo horizonte de la inflación del Gobierno. Sería la segunda vez que la modifiquen: una jugada que puede golpear la credibilidad en Cambiemos y traducirse en votos.

En Cambiemos cambiarían otra vez la meta de la inflación y pasaría a ser del 20% en el año

Se convirtió la inflación en una piedra en la gestión del Ejecutivo, que encima este año sufrió la más alta desde que está al frente de la Rosada. Según indicaron a elCanciller fuentes del ministerio de Economía, las expectativas están puestas en que “de ahora en más empiece a bajar significativamente” y desacelere su ritmo creciente que, según las consultoras privadas, rozaría el 25% en diciembre.

Sin embargo, los funcionarios de Cambiemos evitaron enfrentar los micrófonos para salir a explicar por qué no logran reducir los niveles de la inflación que tiene injerencia directa en el costo de vida. Buscarán que empiece a bajar el impacto mediático de los datos y trabajar en silencio con el 20 como las expectativas reales del Banco Central.

Hasta el momento, la inflación alcanzó casi la mitad de lo que estimaba el Gobierno para el número final en todo el año: 15%. Se convirtió en su gran enemida que encima impide el control de agenda al que aspiran Durán Barba y la mesa chica del macrismo. Ahora, todos apuntan a un 20% sin sorpresas.