La inesperada escalada diplomática con Israel amenaza con empañar las gestiones por la pandemia

La trastienda del conflicto y la relación entre los dos países.
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La reacción de Argentina ante el rebrote bélico en la Franja de Gaza disparó una escalada diplomática con Israel que no estaba en los planes, mientras el Gobierno estrecha conversaciones con ese país por vacunas y tratamientos contra el Covid-19.

La Cancillería lanzó un duro comunicado en el cual condenó “el dramático agravamiento de la situación en Israel y Palestina, el uso desproporcionado de la fuerza por parte de unidades de seguridad israelíes ante protestas por posibles desalojos de familias palestinas de sus hogares en los barrios de Sheikh Jarrah y Silwan, así como por la respuesta a través del lanzamiento de misiles y artefactos incendiarios desde la Franja de Gaza”. 

Pocas horas después, la embajadora local de aquel país, Galit Ronen, mostró su preocupación y expresó que el comunicado no refleja “la buena relación que existe” entre ambas gestiones, al tiempo que aclaró: “Recibí el apoyo de varios políticos”. “Israel hizo todo lo posible para no llegar a este punto. Pero al fin y al cabo tenemos que proteger a nuestros ciudadanos”, añadió. 

El rumbo tomado por el Ministerio de Relaciones Exteriores marca un retroceso en la relación entre Israel y Argentina, que en el marco de la pandemia habían generado una buena dinámica de trabajo conjunto. Esta semana, sin ir más lejos, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, mantuvieron un encuentro con especialistas del hospital israelí Hadassah para avanzar con posibles pruebas y producción de la vacuna Brilife, ideada en el país de Medio Oriente.

Según Vizzotti, el vínculo sanitario tiene como horizonte “no solamente la posibilidad de ser socios estratégicos en el desarrollo de la vacuna candidata de Israel y ser parte de la cadena productiva” sino también “compartir experiencias con integrantes de los equipos de salud que atendieron la segunda ola”. 

El primer encuentro había tenido lugar en la sala Eva Perón de la Casa Rosada. Participaron también la asesora presidencial, Cecilia Nicolini; el embajador argentino en Israel, Sergio Urribarri; la mencionada Galit Ronen; el director del Hospital Hadassah en Ein Kerem, Yoram Weiss; la directora de la Unidad de Cuidados Intensivos, Claudia Poggi; el secretario de Calidad en Salud, Arnaldo Medina; el titular de la ANMAT, Manuel Limeres; y el coordinador de Innovación del Instituto de Investigación Biológica de Israel, Eran Zahavy. 

El comunicado firmado por el canciller Felipe Solá sorprendió a ajenos y, seguramente, a propios. Y como era de esperarse, cosechó críticas en la oposición. “Es tremendo tenerle que explicar a la Cancilleria que Hamas es un grupo terrorista. Las relaciones exteriores de nuestro país no pueden continuar en manos de quienes ignoran la política internacional”, lanzó el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo. El Auditor General de la Nación, Miguel Ángel Pichetto, se sumó: “Ante los ataques con misiles de  la organización terrorista Hamas, expreso mi solidaridad con el Pueblo de Israel y repudio la posición de la Cancillería Argentina. Un verdadero disparate. No pueden quedar dudas que el único país agredido es Israel”.