La foto de las PASO: el efecto pandemia, dónde se fueron los votos del oficialismo y qué herramientas tiene en el corto plazo

Distintos especialistas analizan las causas de la derrota del Frente de Todos, el margen de maniobra de cara a noviembre y el atajo de ¿poner plata? en el bolsillo de la gente.
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Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) finalizaron con Juntos por delante del Frente de Todos en la mayor parte del país, tras imponerse en 15 provincias, incluyendo Buenos Aires, histórico baluarte del peronismo, con 5 puntos arriba del oficialismo. A raíz de estos resultados, distintos expertos evaluaron cómo quedó configurada la escena política y qué caminos se abren de cara a las elecciones generales, que se llevarán a cabo el próximo 14 de noviembre.

En general, todos los especialistas coinciden en que estas elecciones tienen que ser enmarcadas en el contexto de la pandemia del COVID-19. En diálogo con El Canciller, Gustavo Bren, politólogo y analista en tendencias sociales comportamentales, planteó que todos los oficialismos en el mundo están perdiendo porque este evento fue “muy disruptivo”, afectó en la salud, en lo económico y en lo emocional. En este sentido, destacó que la pandemia no fue una problemática fácil de resolver para el Gobierno, más allá de ciertos errores puntuales.

De todas formas, Bren señaló que los oficialismos en Argentina también están perdiendo las elecciones de medio término en los últimos años. “Esto se da porque la Argentina está en una situación vulnerable económicamente, con una tasa de pobreza e inflación alta e inversión baja, porque hace muchos años que se vienen aplicando políticas de parches que no resuelven las cuestiones de fondo”, agregó.

Por su parte, el politólogo Darío Rubinstein concuerda con Bren en que la gestión oficial de la macroeconomía incidió sustancialmente en los resultados de las últimas PASO. “El operativo de vacunación, que fue muy bueno y era el argumento sobre el cual descansaba la estrategia del Gobierno, pudo haber sido reconocido, pero no se reprodujo electoralmente y sí se impuso mucho más como criterio de definición el disgusto o la angustia por la situación económica”, resaltó Rubinstein.

¿A dónde se fueron los votos?

Según el análisis de Rubinstein, los recientes resultados electorales implican más una manifestación de castigo contra el Gobierno que a favor de las fuerzas ganadoras de la oposición. Siguiendo esta línea, cree que hubo un corrimiento del voto hacia la derecha y que el Frente de Izquierda – Unidad no logró una “gran elección”, a pesar de que en la Ciudad de Buenos Aires sacó un porcentaje mayor de votos a lo habitual. “Si bien creció, no fue en la medida que cabría esperar en este contexto, donde los cuestionamientos al Gobierno vienen por el lado de lo económico y social”, agregó.

En tanto, Bren opinó que estas elecciones representaron más bien un techo y no un piso para las terceras fuerzas, ya que, según él, las mismas carecen de territorio, un elemento fundamental para gobernar en Argentina. Sin embargo, sí reconoció que se sorprendió con los resultados en la provincia de Buenos Aires, los cuales piensa que deberían analizarse desde lo social como algo más general: “Milei ganó en comunas como Villa Lugano o Villa Riachuelo, esto habla de que la gente ya no sabe qué hacer”.

Lo que sigue de acá a noviembre

Rubinstein indicó que si bien es probable que el Gobierno pueda recortar la distancia electoral para el 14 de noviembre, reflexionó que no son muchas las herramientas con las que cuenta para modificar el “humor social”, relativo a lo socioeconómico, en tan poco tiempo. “Hay que ver cuál es la evaluación de lo que pasó el domingo. Está lo que dijo el Presidente esa misma noche, que me parece más que atinado, sobre que la sociedad les envió un mensaje y que van a escucharlo”, subraya.

Desde la mirada de Bren, el Gobierno se va a “radicalizar” tanto en el discurso como en las acciones y va a evitar una política de consenso y acuerdo. “Eso es muy difícil en la Argentina, donde está muy polarizada en dos ideologías totalmente opuestas. Esta radicalización implicaría una derrota mayor, ya que se trataría de emitir mucho más dinero para ponerlo en manos de la gente, lo cual genera a su vez inflación. Entonces, el oficialismo no tiene muchas más opciones. Hay que ver si arreglan con el FMI, lo cual creo que no van a hacer” detalló.

Finalmente, Bren concluyó que el oficialismo va a perder en noviembre por un mayor caudal de votos, algo que destaca que es “muy delicado” debido a que faltan dos años para las elecciones presidenciales y que, según su lectura, Alberto Fernández se convirtió en el “chivo expiatorio” del resultado electoral dentro de la interna del Frente de Todos.