La espada mediática de Macri: Alfredo Casero, el actor que vende el discurso amarillo

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Más allá de una prolífica carrera que empezó en televisión hace más de 25 años y hoy continúa en ejercicio, desde diciembre de 2015, Alfredo Casero se convirtió en la pata actoral de la embajada de Cambiemos en los medios. Con una verborragia que lo caracteriza, el humorista de 55 años representa en televisión a una buena parte del grupo duro de votantes del partido que lidera Mauricio Macri.

Con el programa de Alejandro Fantino como principal escenario, Casero interpreta en su vida diaria a este modelo de “animal suelto” que, diga lo que diga, siempre tiene rating y trasciende las fronteras de lo viral. Aliado ideológicamente a Cambiemos, su lejanía a la búsqueda de un cargo político le otorgó legitimidad de los abogan por el fin del populismo, el clientelismo y la corrupción, tres pilares discursivos que suele repetir el mismo Macri.

A pesar de que el kirchnerismo también tiene sus adeptos entre los actores -como lo son los actores Pablo Echarri, Leonardo Sbaraglia o Andrea del Boca-, Casero gana fuerza porque su nombre no aparece en ningún contrato con el actual Gobierno. De hecho, desde que Macri llegó a la Casa Rosada, el actor adquirió un rol político que pesa más que su carrera actoral.

El oriundo de Vicente López fue noticia por una sátira sobre un flan y, un día después, en la manifestación por el pedido de allanamientos a Cristina Kirchner, se llevó todas las miradas y fue vitoreado por el público.  “A Macri lo voy a defender a muerte y si tengo que pegar un tiro para defender la República lo voy a hacer“, expresó el 22 de marzo, día en el que afirmó que sufrió y pagó mucho por “haberse parado frente al carro que venía cargado hasta el culo de mentiras” del kirchnerismo.

El Presidente no es ajeno a las apariciones del actor. Después de su relato metafórico en alusión a la “pesada herencia” kirchnerista, Macri subió una foto comiendo un flan como un guiño al artista que lo defiende con fervor en todas las pantallas en las que aparece. Sin fotos con el primer mandatario, Casero se muestra como un votante lejano a todos los funcionarios y cercano al electorado amarillo, que se encuentra representado bajo la figura de un hombre que, sienten, dice lo que piensa. ¿Nace un nuevo candidato mediático?