La depresión de Messi en la intimidad de la Selección: “¿Vos lo viste atajar a Caballero?”

El mejor jugador del mundo atraviesa sus horas más difíciles. En su entorno dicen que se cansó "de los muertos”. Mascherano podría volver al fútbol solo para acompañarlo. Sampaoli pide tranquilidad y Beccacece, turno para hacerse el alisado definitivo.
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No sale de su habitación. Lionel Messi se la pasa encerrado, en la cama, chateando con su mujer y con su papá, Jorge. Cada tanto se levanta para echarse un meíto, pero no mucho más. Cena poco y fuma un paquete y medio de cigarrillos por día, lo de siempre.

Son pocos los que acceden a su piso, estrictamente custodiado por efectivos de la Policía Bonaerense. Javier Mascherano y Lucas Biglia son algunos de los que tienen ese privilegio. También se encargan de dejar pasar -o no- a los que van espontáneamente en busca del diez. “Tomátelas de acá, Sampalobby”, le contestaron horas atrás a Jorge Sampaoli.

Las razones de la depresión son muchas y muy distintas entre sí. Sin embargo, hay un denominador común: la Pulga se habría cansado de “jugar con muertos”, según le habría confesado a su papá, Jorge, en un DM de Twitter. “¿Vos lo viste atajar a Willy Caballero? La puta que me parió, me quiero morir”, le habría dicho a un periodista catalán, al borde de las lágrimas.

Messi se la pasa encerrado, en la cama, chateando con su mujer y con su papá, Jorge. Cena poco y fuma un paquete y medio de cigarrillos por día.

Otros aseguran que la caída libre empezó con el retiro de Mascherano. “En realidad, un poco antes, cuando el Jefecito se arrastraba por el Camp Nou: a Lío le rompió el corazón”, se sinceró una fuente con acceso directo a la dependencia de servicio de la familia Messi. Mascherano siguió jugando, retirado, en China y en la Selección, pero no fue lo mismo. Ahora podría volver para darle una mano a su amigo, pero hasta Martín Arévalo es escéptico.

En cualquiera de los casos, lo cierto es que Sampaoli trabaja contrarreloj para recuperarlo antes del crucial duelo contra Croacia. “Estamos decididos a tratar de fortalecer el respaldo afectivo que profesionalmente se le puede brindar desde lo humano a Lionel”, aseguró el entrenador de la selección, en su habitual suma de palabras que suenan bien y parecido, pero que no se entienden.

Messi conserva el hermetismo, aunque su presencia no está en duda para el partido del próximo jueves. “No se lo pierde ni amenazado por Hamas”, bromeó un integrante del cuerpo técnico, en clara alusión al suspendido amistoso contra Israel.

“El esquema puede ser 8-1-1 o 1-1-8: lo importante es que agarre la pelota Leo y me salve la cabeza”, manifestó Sampaoli, con la voz quebrada.

“Por supuesto que va a ir de arranque, confiamos a muerte en él”, subrayó Sampaoli, quien no maneja ninguna alternativa a la Pulga: “Si no juega él, ¿quién querés que juegue? ¿Banega? No jodas”, apuntó.

Así las cosas, el técnico buscó llevar calma a días del encuentro que definirá la suerte de la selección argentina en Rusia. “El esquema puede ser 8-1-1 o 1-1-8: lo importante es que agarre la pelota Leo y me salve la cabeza”, manifestó Sampaoli, con la voz quebrada, mientras era abrazado por Scaloni, el otro Lionel de esta Argentina deprimida y sin paz.