La Crisis Blanca: piden la cabeza de los capitanes de Real Madrid

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Nunca mucho es suficiente en Real Madrid. Nunca. Ni siquiera el todo alcanza. Día a día, semana a semana, semestre a semestre y año a año las exigencias aumentan en la Casa Blanca y el 2018 es un claro ejemplo de esta presión ejercida por el escudo de un club que ganó -y gana- todo.

Tras conquistar la Champions League, la Liga de España, la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes y la Supercopa de España durante la temporada pasada, ahora sufre sus peores momentos.

Pese a estar cuarto en el torneo local (a 19 puntos del líder Barcelona) y en octavos de final de la Champions, el Merengue transita una mala racha y solo es explicable si se considera el ADN madridista. Esta esencia que obliga a sus dirigentes a tener a los mejores jugadores y a estos a ganar siempre es la que en las últimas semanas pide la cabeza de varios históricos.

Zinedine Zidane, Sergio Ramos, Marcelo Vieira, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema son los señalados de un equipo que quedó eliminado en cuartos de final de la Copa del Rey a manos del humilde Leganés, en el Santiago Bernabéu.

Según una encuesta del diario madrileño Marca en la que votaron cientos de miles de hinchas, no solo el director técnico y los cuatro capitanes del plantel caminan por la cuerda floja: el descontento con los habituales suplentes y aquellos jugadores promovidos de la cantera marcan una falencia que el presidente Florentino Pérez no pudo -o no quiso- solucionar en el actual mercado de pases.

La cuerda floja

Aunque los silbidos y las críticas los reciben todos, a los capitanes del Real Madrid les alcanza su historia y números para sobreponerse a ellos. Sin embargo, en el banco de suplentes ya abunda el temor por una potencial salida en junio, en caso de no conquistar los objetivos planteados.

En todas las líneas hay falencias y huecos a reforzar. Aquellos como Kiko Casilla, Jesús Vallejo, Theo Hernández, Achraf Hakimi, Dani Ceballos, Mateo Kovacic, Marcos Llorente y Borja Mayoral son los que caminan por la cuerda floja. Sólo Nacho Fernández, Lucas Vázquez, Isco y Marco Asensio escapan a esa escoba inevitable que pasará en junio.

Un arquero que le signifique una competencia a Keylor Navas, un lateral izquierdo, un volante de contención y uno de creación, y un centrodelantero son las necesidades -al menos las más urgentes- de un plantel que pretende conquistar España, Europa y el Mundo año tras año.

¿Qué desató la Crisis Blanca?

A falta de 18 jornadas, una diferencia de 19 puntos parece descontable en la Liga de España, más aún teniendo en cuenta que todavía restan el clásico en el Camp Nou y el Real Madrid debe un partido (justamente ante el Leganés) por haber viajado a Abu Dhabi para disputar el Mundial de Clubes. Y en Champions League el equipo ya selló su pase a octavos, donde se verá las caras con el Paris Saint Germain.

Sin embargo, lo que molesta en Madrid es lo que no se ve en los números y sólo se puede apreciar (o despreciar) mirando los 90 minutos de cada partido: el juego del equipo. El Merengue no tiene un estilo definido y tiene atados sus triunfos a los destellos individuales de algunas de sus estrellas, pero cuando estos no llegan aparecen las pálidas. Y Zidane parece no encontrar ninguna solución.

Mientras Barcelona siempre exhibió un juego asociado, delicado y sofisticado como un ballet ruso, el Real Madrid ejerció un juego directo, eficaz y preciso como un reloj suizo.

Mientras su nemésis, el Barcelona, siempre exhibió un juego asociado, delicado y sofisticado como un ballet ruso, el Real Madrid ejerció un juego directo, eficaz y preciso como un reloj suizo, aunque sin resignar elegancia. Aún así, cuando el estilo de juego no alcanzaba para doblegar la defensa (usualmente replegada) del rival, ambos han sabido utilizar las individualidades para lograr su cometido. Ahora, eso ya no sucede.

Por ello es que la crisis lleva nombres propios y la danza de apellidos que pueden arribar a Madrid para reforzar al plantel ya aburre porque ninguno llega. ¿Mauro Icardi? ¿Sergio Agüero? ¿Eden Hazard? ¿Neymar?

Sin dudas, todos las estrellas que suenan aseguran calidad, pero el problema es otro: el estilo de juego. O el ADN madridista, quizás. Uno de los dos deberá reinventarse. Y deberá hacerlo rápido.