La aparición de Messi y los ojos puestos en Francia: el después de la revancha de los históricos

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Argentina sufrió pero logró superar la prueba de fuego ante Nigeria. Ahora, los jugadores ya piensan en el duelo con Francia, otra selección que todavía no mostró todo su potencial pero sí logró -gracias a los resultados- clasificarse sin sobresaltos antes de jugar el último partido, en el que firmó las tablas tácitamente con Dinamarca -la segunda del grupo-. El día después de una jornada en la que los históricos ratificaron que serán ellos los que enfrenten las etapas decisivas del mundial y que, tal como dejaba ver la lista de 23 jugadores, la renovación de nombres tendrá que esperar cuatro años.

Los mejores niveles de la Selección los mostraron el capitán, Lionel Messi, y el conductor ofensivo Éver Banega. Párrafo aparte merece el defensor central Marcos Rojo, que no sólo marcó un gol épico, de volea y con su pierna menos hábil, sino que además fue una pieza clave en defensa, siendo mucho más determinante que su par, Nicolás Otamendi. De todos modos, todo el equipo mostró su mejor cara en lo que va del Mundial y, más por voluntad que por buen juego, logró ilusionar a la hinchada de cara al futuro con la promesa del temperamento que no venía mostrando. Otro punto destacado fue el arquero de River, Franco Armani, que sin dudas será titular lo que resta del Mundial.

Al mismo tiempo, el técnico Jorge Sampaoli, víctima de los silbidos de la gente en la previa del encuentro, reconoció sin titubeos que el equipo -cuya decisión final es suya- es algo consensuado con las principales figuras del plantel. Lo que el periodismo deportivo apuntó como una de las principales debilidades del DT, es decir, la incapacidad de decidir por sí solo el planteo táctico, para Sampaoli -al menos a través de sus declaraciones- se convirtió en una de sus fortalezas. “Mi idea es la de ser un técnico cercano a los jugadores”, resumió.

El partido de Messi no sólo ilusionó desde el juego individual. Si bien hizo un golazo de derecha después de un excelso control de zurda, la mejor versión del diez apareció en varios sentidos: pidió la pelota mucho más que con Croacia, ordenó al resto del equipo, dio una breve charla táctica en el entretiempo y hasta le dio el visto bueno a Sampaoli para poner al Kun Agüero en cancha en los últimos minutos.

Por otro lado, otra característica positiva del partido fueron los diez jugadores que acompañaron a Messi. Este martes, por primera vez en mucho tiempo -incluso si se toma la victoria con Ecuador en las eliminatorias- al astro del Barcelona lo rodeó un equipo. La presencia de Banega en la mitad de la cancha le permitió al 10 irse unos metros más arriba y pedir la pelota en un sector mucho más decisivo del campo. El punto negativo del acompañante de Messi es su estado físico: en ambos tiempos tuvo lapsos en los que desapareció por cansancio y se notó en el desarrollo del partido, ya que coincidió con los momentos de menor verticalidad del equipo argentino y de mayor generación de ataque de los nigerianos.

Más allá de apariciones esporádicas de Cristian Pavón y del nivel regular que mostró Nicolás Tagliafico a lo largo del Mundial, ninguno de los jugadores que apuntan a ser la renovación del plantel hizo grandes partidos. La entrada de Maxi Meza, por Ángel Di María, no le dio a la Argentina nuevas variantes ofensivas. Por el contrario, los mejores jugadores de esta Copa del Mundo son -por ahora- los mismos que fueron subcampeones en Brasil. Sin mucho tiempo para trabajar y con la convicción de que este equipo va a dar pelea hasta el final, a Sampaoli no le queda más opción que apostar a los históricos y postergar la renovación para Qatar 2022.