Juega Sturzenegger la última carta gradualista y prepara un single contra la inflación

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Contra su voluntad, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aceptó en diciembre pasado, cuando la inflación anual cerraba unos ocho puntos arriba de lo estimado, trabajar en un equipo económico, flexibilizar las metas y bajar algunos puntos la tasa de interés. La receta “gradualista” no dio resultado: el primer trimestre de 2018 devoró casi la mitad de la nueva meta y asestó un golpe en seco a uno de los factores claves del Banco Central en los mercados extranjeros: la credibilidad.

El primer trimestre de 2018 devoró casi la mitad de la nueva meta y asestó un golpe en seco a uno de los factores claves del Banco Central en los mercados extranjeros: la credibilidad.

Fiel al estilo que engendró cuando estudiaba en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, el titular del Central adelantó que no escuchará más a los que le piden que sea módico y, si es necesario para bajar la inflación, irá al shock con la única herramienta que considera realmente efectiva para combatir los aumentos de precios: la tasa de interés.

Este martes, la entidad monetaria enfrentó una prueba clave contra la inflación: el vencimiento de casi  la mitad de las Lebac que, a su vez, representan hoy el 57% de la masa monetaria. Exactamente $586.616 millones que debían renovarse para no ser catapultados a la calle y fortalecer la inflación. Por ahora, el Central se dejó guiar por el mercado secundario y jugó la última carta gradualista: dejó la tasa en 26,3% tal como anticiparon los principales analistas. La baja de stock fue de $74.134 millones.

El Central se dejó guiar por el mercado secundario y jugó la última carta gradualista: dejó la tasa en 26,3%

La alta inflación del primer trimestre preocupa puertas adentro del Gobierno, pero representa una victoria parcial para Sturzenegger, quien volvió a tomar la posta y se prepara para volver a subir las tasas. Tal como apunta el FMI, la meta se desdibujó: menos de 20% en 2018 será una victoria en Casa Rosada.

Ahora, la batalla volverá a ser contra los precios y las cámaras de empresarios e industriales, quienes anticipan que una nueva subida de tasas traerá problemas de crédito y el estancamiento de la economía. Pero tres meses alcanzaron para terminar con el gradualismo del Banco Central. Los aumentos de tarifas terminaron y el Gobierno confía en que la inflación muestre señales de baja. Si no lo hace, Sturzenegger jugará un single en el que no va a escuchar consejos.