Juan Grabois, el dirigente librepensador cercano al Papa que el Gobierno odia, teme y necesita

El Canciller - Comentarios

Ayer por la mañana, Juan Grabois acompañó otra vez a Cristina Kirchner a Comodoro Py, donde la expresidenta dejó un escrito en el marco de la causa por la denominada “ruta del dinero K”. Ayer por la noche fue detenido mientras reclamaba la liberación de dos militantes de su agrupación, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), y de seis trabajadores de la economía popular que estaban presos en la Comisaría 18 de Constitución.

Grabois tiene 35 años, tres hijos y una relación política creciente con la senadora de Unidad Ciudadana. Aunque no se autodefine kirchnerista y se desliga de su gobierno, mantuvo reuniones con ella y la considera la principal referente política de los sectores populares. Por eso, dice, la acompaña a los Tribunales. “La defiendo porque si destruyen esa fuerza política la Argentina va a ser un país peor”, dijo en una reciente entrevista con La Nación.

Gracias a su trabajo con los sectores sociales más postergados, el referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) cultivó muchas amistades en la política. La más conocida es la que mantiene con el papa Francisco, al que siempre intenta despegar de sus dichos y acciones pero con quien mantiene un fluido diálogo: es una constante fuente de consulta del pontífice sobre el modo en que impactan las decisiones económicas del Gobierno en los barrios vulnerables.

Su vínculo con Mario Quintana y Fabián “Pepín” Rodríguez Simón es menos público y no atraviesa su mejor momento. En los primeros años de la gestión Cambiemos, Quintana aprovechó su pasado de iglesia para acercar posiciones con Grabois, como herramienta para garantizar la paz social. La relación comenzó por un proyecto de integración urbana de los barrios populares, a través de una persona en común. Según el dirigente social, se estaba avanzando hasta que el Ejecutivo decidió cambiar el rumbo. “Es una persona que respeto por su coherencia y por sus intenciones, más allá de que podamos tener diferencias. Juan se preocupa por los pobres y yo también”, dijo el exvicejefe de Gabinete sobre él en una entrevista con Perfil.

Crítico de las declaraciones de algunos referentes kirchneristas sobre un eventual final anticipado del gobierno de Macri y opositor al proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (considera que fue una maniobra distractiva del Gobierno para dividir a las clases populares), Grabois cree que con las contradicciones “no hay que enojarse”, porque el objetivo final debe ser luchar contra un sistema de explotación que la Casa Rosada está lejos de querer combatir. Sabe, en ese sentido, que Quintana miente con respecto a la preocupación del macrismo por la pobreza, o al menos la posición del exfuncionario no es la mayoritaria ni la principal en su espacio. Para Grabois, Cambiemos “representa los intereses de los sectores económicamente privilegiados”.

En el último tiempo, el creciente perfil del referente de la CTEP llevó a que su nombre empiece a figurar entre las posibles candidaturas en 2019. “Ojalá el enorme marco de unidad que se congrego bajo la lluvia para defender a un puñado de laburantes y luchadores sociales de un gobierno autoritario se conserve para defender al Pueblo argentino del saqueo y la miseria planificada”, escribió en Twitter anoche tras ser liberado. Cristina lo retuiteó. Cerca de la expresidenta critican su “purismo”, pero observan con admiración su compromiso, su retórica y su juventud. Por eso, en su objetivo final de sacar a Macri del poder, el kirchnerismo sabe que lo necesita. El macrismo, que debe contener la creciente degradación social en un año electoral, también.