Nicolás Maduro emitió hoy su discurso desde la sede del Tribunal Supremo de Justicia y rodeado de la cúpula militar, que algunas horas antes le había garantizado su pleno apoyo. 

"No renunciaré", fue una de las frases que emitió Maduro, con la constitución de Venezuela en sus manos. Además, en un claro dardo a Donald Trump, se jactó de haber conversado telefónicamente con Vladimir Putin, a quien le transmitió tranquilidad: "El gobierno seguirá protegiendo al pueblo".

El lugar elegido por el mandatario venezolano no es casualidad. A primeras horas de hoy, Estados Unidos anunció que no acataría bajo ningún término las órdenes de Maduro de abandonar la embajada en 72 horas, y adivrtió que será la Justicia la que deba decidir el destino de la diplomacia estadounidense.

Mike Pompeo, el secretario de Estado norteamericano, al que Maduro considera como "el jefe del golpe”, tomó la decisión bajo el argumento de que no reconoce al sucesor de Hugo Chávez como una autoridad para romper relaciones. 

Por eso, Maduro se mostró con altos funcionarios chavistas que le brindan todo su apoyo, además del Ejercito que no registró ninguna baja ni traición luego de Guaidó les garantizara amnistía a quienes se rebelaran ante el Gobierno.

En esa misman línea, desestimó a Juan Guaidó y lo consideró como un "titubeante diputado”. Incluso, minimizó la autoproclamación al compararla con el carbonazo y afirmar que, a diferencia de 2002, no pudieron concretarlo. 

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