Inquieta al Gobierno el “efecto inflación” en las encuestas y habilitan la teoría de Carrió para intentar salvar el año

El Canciller - Comentarios

En la Casa Rosada la preocupación está en su pico máximo. ¿Por qué? Sucede que los últimos datos de la inflación provocaron la peor señal de alarma que podía recibir Mauricio Macri sobre el costo de vida de los argentinos y esos números se tradujeron en variadas encuestas que indican que los números seguirían en alza.

El último viernes, Nicolás Dujovne, ministro de Economía, ensayó una explicación sobre el último índice de marzo: 2,3 por ciento. “En abril también será alta”, le dijo a Longobardi en radio Mitre para advertir a la sociedad y no llevarse sorpresas, aunque reconoció que luego empezaría a bajar.

El histórico flagelo que golpea a los argentinos también está siendo un dolor de cabeza para Cambiemos, que dice tener el equipo económico indicado para combatir la inflación. Sin embargo, el costo de vida sigue aumentando y se traduce en los precios. Por eso, el Ejecutivo cambió sus prioridades de agenda y, ahora, la inflación está al tope junto con la inseguridad.

El Gobierno está dispuesto a combatir contra sus propios temores de no poder bajar los números y también contra las encuestas que provocaron un fuerte cimbronazo entre los funcionarios: el 50 por ciento, según la encuestadora Isinomía, considera que no están “capacitados para controlar la inflación”.

Carrió propone un control más fuertes sobre las grandes empresas y quiere luchar contra “la formación de precios”

En este contexto, en Cambiemos tienen un plan B: Elisa Carrió. Crítica de la estrategia monetaria que lleva adelante el Gobierno, la diputada que por momentos buscan correr del eje tiene una receta que ahora en la mesa chica de la Casa Rosada empiezan a ver con otros ojos: está más cerca de una especie de intervencionismo para evitar “formadores de precios” y efectos secundarios que puedan sacudir la inflación.

Dujovne y los principales actores del equipo económico, sin embargo, considera que tienen en mente los números finales a los que llegaría el costo de vida y no son preocupantes: aspiran a tener un número que no supere el 21% anual, una cifra que consideran aceptable aunque la proyección inicial fue del 15 por ciento.

Mientras tanto, en la otra vereda, “Lilita” propone una embestida contra los formadores de precios y pide avanzar con un proyecto que apoyad la diputada sobre Defensa de la Competencia o “antimonopolios”. Macri no hará un giro rotundo en su estrategia contra la inflación, pero Carrió levantó el perfil en los últimos días alejada un poco de la polémica o los cruces y empezó a ser escuchada con mayor atención de cara a la principal preocupación del Gobierno: la inflación.