Humor, bebidas alcohólicas y noches de Harry Potter: el extraño perfil del embajador Kent

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El embajador británico en la Argentina, Mark Kent, es, para sorpresa de la diplomacia, una estrella de Twitter: tiene más de 36 mil seguidores y hasta un club de fans que lleva su nombre. Además, es el organizador de la noche de Harry Potter que se realizá cada 7 de febrero en la Embajada y cultiva un perfil heterodoxo: se anima incluso a bromear con “la mano de dios”.

Sus publicaciones varían entre reuniones formales y encuestas a sus seguidores sobre si les gusta el fernet con coca. Algunos colegas comenzaron a imitarlo y, como él, comparten imágenes de su vida íntima. Diplomático de pura cepa, nunca responde con firmeza sobre un tema sino que prefiere no demostrar ninguna opinión personal que pueda involucrarlo en algún conflicto de resonancia internacional.

De hecho, aunque se muestra abierto a hablar sobre las Islas Malvinas, no se refiere a ellas de esa forma y las llama simplemente “islas”. Tampoco nombra la palabra “guerra”: la sustituye por “el conflicto del 82”. Su misión, que cumple a rajatabla, tiene que ver con suavizar las relaciones entre argentinos e ingleses y su perfil resulta ideal para esa tarea.

Es el único embajador al que lo entrevistan por su actividad en las redes sociales, la cantidad de seguidores en Twitter y hasta por su club de fans, ¿Cómo se convirtió en una estrella de Twitter?

Realmente no lo sé, es algo un poco orgánico que se fue desarrollando. Creo que antes no tuvimos mucha presencia en las redes y los argentinos tiene cierta curiosidad por los británicos, entonces era una manera de mostrar otro perfil. La relación entre Argentina y el Reino Unido siempre fue muy intensa, principalmente el conflicto por las Islas pero también los clubes de fútbol y los ferrocarriles. Yo creo que ambas naciones tenemos un sentido del humor en común. Yo acá puedo hacer chistes que en otros lugares no puedo.

¿La ironía es un punto de encuentro en el humor inglés y argentino?

Si, por supuesto y el sarcasmo también. A mi me encanta es intercambio que se da con los argentinos. Yo puedo pedirles su opinión y me la dan de inmediato, son muy interactivos.

¿Cómo es ser embajador?

Todos los días son muy divertidos, a mi me encanta mi trabajo. A veces la gente piensa y habla del equilibrio entre la vida y el trabajo y para mí van de la mano.

Usted mencionó las relaciones tensas, que verdaderamente existen por la Guerra de Malvinas, pero más allá de lo que ocurre a ese nivel ¿percibió algún tipo de violencia desde que es embajador?

No. En las redes siempre pasa que hay gente que no está de acuerdo o que demuestra su opinión agresivamente. Pero con la gran mayoría de los argentinos tengo una relación de mucho respeto. Intercambiamos opiniones y hay muchas gente que no está de acuerdo sobre las Islas, pero se expresan con estimación.

Respecto a las islas Malvinas, a las que no menciona como tales, ¿cree que hay alguna posibilidad de ponerle fin a las disputas?

Para mí lo más importante son las relaciones humanas. Por eso es que le damos mucha importancia a los familiares de los caídos, los veteranos y por supuesto a los propios isleños. Pasamos un período de bastante conflictividad en la relación pero ahora estamos estrechando los vínculos. Creo que eso es muy importante.

La imagen del denominado gol del siglo en la que se ve a Diego Armando Maradona haciendo un gol con la mano contra los ingleses en el mundial de México de 1986, ¿está en la embajada británica?

Si, en nuestro Club, porque los británicos tenemos un sentido del humor un poco raro y especial. Miramos la foto mientras tomamos cerveza.

¿Los ingleses viven el fútbol con la misma pasión que los argentinos?

Sí, yo asistí a varios partidos y me encanta ir a las canchas argentinas, pero no sigo a ningún equipo. Soy hincha de El Arsenal.

La poco común interacción que usted generó como embajador en las redes hizo que otros colegas siguieran su actitud. 

Eso es muy lindo,a mí me encanta porque así es el trabajo de los embajadores. El mundo cambió mucho y lo hizo de manera acelerada. Hace 100 años, el trabajo de un embajador era justamente a la par del del el Canciller. Y en ese sentido el nombre de este portal es un buen simbolismo. Ahora todo pasa por relacionarse directamente con la gente, los medios y las redes sociales.

Hasta su llegada, los embajadores tenían mucho recelo en mostrar su vida privada y de repente hay un cambio de paradigma, ¿cómo es esa transición?

Creo que hay que tener un equilibrio porque yo puedo estar todo el dìa twitteando y contando mi vida a la gente. Me encantaría pero tengo otros compromisos. Pero desde el punto de vista profesional y humano vale la pena mostrar un poco de tu personalidad. Aunque yo soy diplomático, no soy un rockstar, ni estrella twittera y por eso tengo que tener cuidado. Yo quiero que la gente se interese en mí porque soy el embajador británico y no porque soy Mark Kent.

A través de las redes sociales muchas veces el humor y el sarcasmo se pueden malinterpretar.

Si. Hay que tener mucho cuidado. Personalmente no me pasó nunca, aunque veo que hay gente puede sentirse herida. El humor es muy importante y a través de el uno se puede relacionar con la gente. Y entre las naciones se puede llegar a un entendimiento para poder reírnos de algo que nos aproxima.