Greta Thunberg: la joven que denunció a la Argentina por minimizar el cambio climático

Desde los ocho años lucha para evitar la contaminación mundial y es la cara visible de un movimiento ecológico trasnacional que agrupa a más de cuatro millones de personas.
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Enojada, con lágrimas en los ojos, la activista sueca Greta Thunberg acusó este lunes en la ONU a los líderes mundiales de haber traicionado a los jóvenes por no atender la problemática del cambio climático. “Estamos en el comienzo de una extinción masiva, y de lo único que ustedes pueden hablar es de dinero. ¿Cómo se atreven?”, les apuntó. También denunció a la Argentina como uno de los cinco países que asumieron el compromiso de reducir la contaminación y no cumplieron con sus metas pautadas.

“El cambio viene, les guste o no”, les advirtió a los jefes de Estado reunidos en la Cumbre del Clima de la ONU la líder del movimiento Viernes por el Futuro, una agrupación que ya se extendió a más de 160 países. “La gente está sufriendo, la gente está muriendo, ecosistemas enteros están colapsando”, agregó en su discurso de apertura en la Asamblea de Naciones Unidas.

La joven demostró que no se achica: tan sólo unos minutos atrás, había desafiado con la mirada nada menos que al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, frente a las cámaras de todo el mundo.

¿Quién es Greta Thunberg?

Por estos días, las portadas de los principales diarios del mundo tienen a Thunberg como su tema principal. La activista es la cara visible de un movimiento ecológico que reunió el último viernes a cuatro millones de manifestantes alrededor del mundo. Tiene 16 años y esta en la secundaria.

Pese a su corta edad, la biografía de la activista sueca no es fácil de resumir. A las ocho años descubrió el cambio climático. Fanática de los documentales, quedó impactada por los films sobre derretimiento de los glaciares y extinción de los osos polares. Y rápidamente pasó del relato audiovisual a la teoría: en su casa del país nórdico, revisó diversos papers y analizó el efecto invernadero. Es capaz de nombrar y explicar qué gases producen esa contaminación mundial.

Su recorrido es llamativo: según un perfil publicado en el New York Times, a los 10 años fue diagnosticada con síndrome de Asperger. Pese a eso, empezó a tomar sus primeras decisiones militantes: se hizo vegana y empezó a advertir sobre los efectos de la contaminación a su familia. Su madre, por ejemplo, dejó de viajar en avión por la emisión de carbono que provoca ese transporte.

El año pasado, a raíz de los incendios forestales en su Suecia natal, lanzó la primera huelga estudiantil por el clima: todos los días, durante el horario escolar, se sentaba frente al Congreso de su país con el cartel: “Kolstrejk för klimatet” (huelga estudiantil por el clima), según contó Ariana Sáenz Espinoza en Página/12.

Esa protesta, al poco tiempo, se convirtió en lo que ahora se denomina “Fridays for future” (viernes por el futuro): un espacio donde miles de estudiantes reclaman por una mejora frente al cambio climático. Una movilización juvenil universal sin precedentes en la historia reciente.

En Francia, los jóvenes dedicaron la llamada “Marcha del siglo” a la convergencia entre la justicia social y ecología.

Argentina, nación “contaminante”

En el marco de la Cumbre del Clima, la activista denunció entre otros países a la Argentina por ser una nación “contaminante”. El cuestionamiento, que se realizó en el marco de la Cumbre del Clima de la ONU en Nueva York, fue dirigido a cinco Estados, entre los que se encuentran, además de nuestro país, Francia, Alemania, Brasil y Turquía.

La denuncia es parte de un “protocolo opcional” desconocido de la convención: desde 2014 autoriza a los niños a presentar una queja ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, si estiman que sus derechos fueron denegados. Se supone que el comité debe investigar las denuncias y hacer recomendaciones a los Estados para detenerlas.

Casi todos los países -excepto Estados Unidos- han ratificado esta convención para proteger la salud y los derechos de los niños. Alexandria Villasenor, apodada la Greta Thunberg estadounidense, cuestionó que “a todos nos han violado y negado nuestros derechos”, por lo que enfatizó: “Nuestro futuro está siendo destruido”.