Gasto, retenciones e impuestos: las prioridades en el ajuste de Macri para hacer feliz a Lagarde

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El Gobierno tiene una premisa por estas horas: cumplir con todas las exigencias de Christine Lagarde y el plan de ajuste de 300 mil millones de pesos. Aunque el encuentro formal es la cumbre del G-20, los temas inevitables se centrarán en los números de la Argentina y las condiciones para hacer frente al acuerdo con el FMI.

En este escenario, la titular del Fondo será recibida con todos los honores por parte del Gobierno y cenará esta noche en Olivos con el presidente Mauricio Macri. También estarán allí junto al primer mandatario el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Luis Caputo.

El panorama no es el mejor para darle la bienvenida a Lagarde. Es que será la primera vez desde que se aprobó el acuerdo por US$50.0000 millones con la Argentina que la directora gerente pise el país junto a su equipo, justo en un mes en que una corrida cambiaria alteró los ánimos y los niveles de la inflación tocaron el pico más alto en dos años.

Será la primera vez de Lagarde en el país desde que se aprobó el acuerdo por US$50.0000 millones

En este sentido, el repunte de los precios modificó los planes de la Casa Rosada: para 2019, el Gobierno se comprometió a bajar la inflación, que ya roza el 30% anual, al 17%. Aun si se cumpliera la promesa de Macri de una baja de “10 puntos” el año próximo, la suba de precios quedaría por encima de la meta arreglada con el organismo internacional.

A pesar de esta salvedad, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, salió a ratificar el plan fiscal del Ejecutivo: “Los objetivos son irrenunciables”. La primera herramienta será ajustar el gasto y, si no alcanza, habrá un plan B que pondrá de mal humor a sus socios del campo: las retenciones y los impuestos.

Otra versión que toma color e incluso algunos la proponen por lo bajo en los pasillos de Balcarce 50 es la idea de recortar los ministerios: es decir, modificar la estructura para ahorrar algunos millones en el Presupuesto. Una medida que provocaría enojos internos más que un real ahorro para Cambiemos.

En este contexto, el oficialismo recibe a Lagarde en medio de una “tormenta” reconocida en varias oportunidades por el primer mandatario y con la idea de “garantizar” el cumplimiento de todas las metas pactadas, a pesar de que algunas de ellas ya sean imposibles de alcanzar.