Ganancias, escuchas y reformas: define Rosenkrantz la agenda judicial de 2019 en Clarín y La Nación

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En dos entrevistas publicadas en simultáneo por Clarín y La Nación, el flamante nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, definió la agenda judicial para el 2019.

Luego de la polémica por el almuerzo en Casa Rosada con Mauricio Macri, Marcos Peña, Germán Garavano y Elena Highton de Nolasco, se encargó de remarcar la necesidad de limpiar la imagen del poder judicial.

“No puede haber un país donde los ciudadanos dudan de la imparcialidad de sus jueces, el desafío es recuperar la credibilidad y legitimidad del Poder Judicial para resolver los conflictos entre los argentinos”, argumentó.

Entre otras cosas, Rosenkrantz no esquivó la exención del impuesto a las ganancias de la cual gozan en el poder judicial. En un marco de austeridad y ajuste estatal para alcanzar el equilibrio fiscal que obsesiona a Lagarde, los jueces son los más cuestionados por no gravar sus salarios.

La sociedad argentina se convenció de que los jueces buscan proteger un privilegio“, lamentó el magistrado. Sin embargo, de manera cuestionable, no se opuso al impuesto, aunque reclamó a cambio que se aplique “sin que su sueldo de bolsillo se vea reducido”.

La utilización incorrecta de las escuchas judiciales es un problema que tenemos que tratar con seriedad“, aseguró en tanto explicó que su gran desafío es poder “protocolizar las tareas para garantizar que se hace solo lo que un juez ordena”.

Con dardos a su antecesor, Ricardo Lorenzetti, el presidente de la Corte Suprema señaló que la mala imagen de la Justicia es “producto de deficiencias y problemas comunicacionales”.

“El país en algún sentido perdió fe en el derecho y en el Poder Judicial. En las encuestas la reputación del Poder Judicial, cuando se la compara con la de otros países, es baja”, subrayó.

En esa búsqueda de lavar la reputación de la Justicia y con la venia del oficialismo, Rosenkrantz aprovechó para impulsar -aún más- una reforma del Código Penal que pene con dureza los casos de corrupción.

“Es verdad que la impunidad deslegitima el sistema penal. Pero para adjudicar responsabilidades debemos esperar sentencias definitivas. No deberían existir ni la impunidad ni la condena mediática”, concluyó.