Fernán Quirós, de los pasillos del Italiano a definir el futuro próximo de la cuarentena

El AMBA se debate si volver (o no) a Fase 1 y el ministro de Salud porteño es una pieza clave de esa decisión. Su inicio profesional, el salto al Estado y la relación con Ginés González García.
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El AMBA transita horas claves. Este corredor, indivisible para sus propios ciudadanos (aunque cuenten con dos jurisdicciones) afronta una disparada de casos que llegan a casi 2.000 infectados por día. Por caso, el colapso del sistema de salud está cerca: la ocupación de camas de terapia intensiva en la Ciudad ronda el 50% y en el Conurbano, un poquito más, al tener atareadas 2.967 unidades de cuidados intensivos, sobre un total de 4.946.

La duda, por estas horas, es una sola. ¿Se volverá a la fase 1 en el AMBA? Quizás haya respuesta este lunes, en el cónclave entre Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, aún con lugar (virtual o físico) a definir.

Lo que si se sabe es que el Gobierno Nacional presiona para que ambas localidades vuelvan a una cuarentena estricta, al menos, durante catorce días. Es que con números en mano, el Ejecutivo sabe que las cifras de contagiados irán en aumento -independientemente de si se ajusta el aislamiento social- durante la próxima semana. El objetivo sería, entonces, que la llegada de junio sea con una curva más aplanada, o al menos, con menos saturación en hospitales. No se sabe si allí será el pico de contagio, pero si, al menos, vendrán los días más fríos del año.

Como contrapeso, los argumentos de no volver a fase uno también son sumamente conocidos. Tanto por la crisis económica que aún golpea a todo el corredor metropolitano, a la decisión de facto de un porcentaje ¿pequeño? de la población que decidió ya no respetar la premisa del “Quedate en casa”. Las imágenes del Obelisco son, solo, una muestra.

Y si bien la última palabra saldrá de la reunión entre Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta, otros tres hombres tendrán su propio peso en la decisión: estos son Ginés Gonzáles García, Daniel Gollán y Fernán Quirós. De ese triunvirato, quizás, el que menos renombre político tenga es el ministro de salud porteño.

¿Quién es y qué piensa uno de los hombres claves para el futuro del Amba?

Del Italiano a la gestión

“No para ni un segundo”. Esa es la definición de Fernán Quirós por parte de un funcionario del gabinete porteño, vía Whatsapp, a ElCanciller. Pero, lo que supone ser un elogio, también es una perfecta radiografía del momento límite que vive el sector sanitario de la Ciudad. El Ministerio de Salud fue tajante: el Covid-19 ya circula entre la comunidad de la Capital Federal.

Quirós nació con un extraño récord: en 1964, no hubo otro argentino que haya sido anotado con el nombre Fernán. Hijo de padre médico y madre enfermera, este anteúltimo hijo de diez hermanos no pudo esquivar el mandato familiar: escribió Medicina en el papel para anotarse en la Facultad y no frenó más: se recibió, con honores, en la Universidad de Buenos Aires y tras graduarse, se refugió en el Hospital Italiano.

De compartir residencia con el ex ministro Adolfo Rubinstein, Quirós permaneció 30 años en la institución médica, al punto de llegar a ser vicedirector médico y mantener, vigente, su cátedra de Fisiología Humana en el Instituto Universitario del hospital.

Su relación con el macrismo data de hace varios años. 12, para ser exactos. En 2008, el por entonces jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, decidió centralizar las compras de insumos hospitalarios de la Ciudad. A los pocos días, el software diseñado no soportó la demanda. “No tenés posibilidad con esa modalidad“, fue la respuesta de Quirós, quien a las 48 horas llevó un plan específico para auditar los insumos, según recuerda una nota de Perfil. La repuesta del ex presidente fue particular: lo invitó a la cancha de Boca, la otra gran pasión del galeno.

Al poco tiempo, Quirós se especializó en Gobierno y Sistema de salud (con una maestría en Barcelona) y en el Pro se convirtió en la figurita difícil. De buena relación con Roberto Gigante -hombre fuerte de Néstor Grindetti- en el verano de 2015, se lo disputaban tanto la Provincia como la Ciudad. La pulseada la ganó María Eugenia Vidal, al encargarle la construcción de centros de atención primaria. En esa oportunidad Quirós no dudó en consultarle su estrategia a un tal Ginés González García. Ambos, revisan ahora los últimos números de la pandemia.

Cuando Larreta movió a la ministra de Salud, Ana María Bou Perez, a la Legislatura, Quirós era número puesto para ocupar el despacho en Amancio Alcorta 2101, en Barracas. Desde que llegó al gabinete porteño, dicen, no se distrajo ni un minuto entre los cafés de la rosca política, ni en las chicanas con otros funcionarios, del Frente de Todos. “Nunca milité en política”, levanta bandera el ministro. “Lo mío es la gestión”, expuso ante el diario La Nación.

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Locales y runners

Pese a no ser cirujano, a Quirós no le tiembla el pulso. Lo demostró, semanas atrás, cuando la escalada de contagios no era una realidad y un porcentaje de porteños aún seguía demandando mayor flexibilización. El ministro detectó que en varios puntos neurálgicos de la Ciudad, el flujo de personas crecía a niveles agigantados. En esa combinación de paradas de colectivos, trenes y locales en grandes avenidas, el ex vicedirector del Italiano dispuso el cierre temporal de los comercios. La queja de los empresarios persistió durante varios días.

Tampoco dudó cuando desde Provincia y Nación le apuntaron para dar marcha atrás con la habilitación para salir a correr. Al igual que Rodríguez Larreta, admitió que se necesitaba una mayor organización, pero aún se mantuvo firme para sostener a los runners en la Ciudad. Lo hizo con su mejor justificativo, la evidencia médica.

“No tenemos ningún elemento para asociar la actividad física al aire libre con el aumento de casos; ese es un debate que tiene que ver más con interpretaciones individuales que con los datos que vamos recolectando”, expresó en las, cada vez más habituales, conferencias de prensa. Minutos antes, el Presidente había dicho que la escalada “era consecuencia”, entre otras cosas, de la demanda para salir a correr.

¿Fase 1?

En vísperas de la reunión entre los tres mandatarios, la pregunta del millón es saber si Quirós pretende volver a la fase uno del confinamiento.

De lo poco que trascendió, en el Ministerio de Salud porteño actualizan minuto a minuto, tres datos claves. Dos de estos (la cifra de contagiados y la ocupación de camas en terapia intensiva), mantienen una curva de aceleración. Pero el tercero, la velocidad de contagio, bajó en la última semana pese a su (casi) nula repercusión. La tasa -medida con el índice R- quedó en 1.1. Su mayor valor había sido 1.5.

Será suficiente ese valor para no volver atrás o, el riesgo de saturación del sistema de salud es tan alto como para no mantener la flexibilización. Quirós probablemente sepa la respuesta. Pero, claramente, no la va a decir antes de tiempo.