“Exigimos justicia y cárcel definitiva para los responsables”, el reclamo de los familiares de Once a 8 años

Cuatro familiares cuentan cómo viven esta fecha aniversario. Corbacho, abogada del maquinista, reclama que le otorguen la prisión domiciliaria.
El Canciller - Comentarios

Esta mañana, a las 8.30hs, los familiares y amigos de las víctimas de la tragedia del tren de Once realizaron un acto en el andén 1 de la cabecera del tren Sarmiento.

El homenaje, como cada año, se hizo en el horario en que el tren chapa 16 ingresó a la plataforma dos de la terminal de Once y no paró, el 22 de febrero de 2012. Como consecuencia del choque, murieron 52 personas (una de ellas por nacer) y hubo 789 heridos. 

En el acto se leyeron los nombres de todos los fallecidos bajo la frase final: “presentes, ahora y siempre”. 

“La lucha continua”

Lucas Menghini Rey

El último cuerpo encontrado dentro del tren fue el de Lucas Menghini, su papá Paolo Menghini expresa: “Vivo este momento con mucha expectativa de que la Corte Suprema, dentro de poco, deje firme las condenas dictadas en el 2015”.

También ansía que la decisión final de la Cámara de Casación Penal Federal. “Espero que la Cámara de Casación incluya la figura de estrago para Julio De Vido y confirme su condena -dictada en octubre de  2018-“. El tribunal sumó el estrago para Ricardo Jaime.

En el último mes, el exministro de Planificación expresó públicamente que se siente un preso político. Por su parte, el padre de Lucas considera que “nada de lo que De Vido dice de un preso político se acerca a la causa de Once”. Y agrega: “Él habla de todas las causas, incluye esta, y nosotros contestamos que no es un preso político, sino un político preso por administración fraudulenta en contra de los bienes del estado”.

Paolo Menghini Rey, Lara Menghini Rey y María Lujan Rey padres y hermana, de Lucas. FOTO: NA/ JUAN VARGAS

Además, destaca que el juicio fue transparente, no pidieron prisiones preventivas para los imputados y se respetaron los derechos de los acusados y de la querella. La única querella que continua en el proceso es representada por Leonardo Menghini -tío de Lucas-. 

A pesar de que pasan los años te seguís preguntando por qué pasó y seguís con impotencia. Por otro lado, tenemos un gran trabajo hecho aunque la lucha continua”, sostiene Leonardo a El Canciller. Aclara que llegó a ser abogado de varias familias porque para ellas “el Gobierno de ese momento los había elegido como enemigos”.

Pese a ser un día emotivo y doloroso, Menghini está satisfecho con la denegación de la prisión domiciliaria para Ricardo Jaime -resuelta esta semana-. “Los tres funcionarios condenados se llaman a sí mismos presos políticos – Jaime, De Vido y Schiavi- pero en sus escritos nunca indican eso. Por ejemplo cuando piden la domiciliaria lo hacen alegando problemas de salud inexistentes”, afirma.

Graciela Diaz

La mañana del 22 de febrero de 2012, Graciela Díaz se tomó el tren desde Morón para ir a trabajar. Vendía sándwiches en una confitería que está en Pueyrredón y Corrientes, de lunes a sábados. Tenía 49 años, le llevaba 20 años a su hija, Vanesa Toledo.

“Todo esto se va a terminar cuando las condenas estén firmes”, cuenta Toledo. Se siente más entera hoy pero todavía se pregunta porqué ocurrió la tragedia. “Desde el primer momento me agarré de una premisa ´¿para qué pasó?´. Mi vieja siempre me decía que todo pasaba por algo”, dice a El Canciller.

Vanesa es mamá de Martina -ahora tiene 10 años-. Aunque era muy chica cuando su abuela murió, la recuerda. “Esto tuvo tener un objetivo, por algo mi hija sufrió esta pérdida. Ella está dentro de los familiares que vamos a dar un granito de arena importante a la sociedad“, afirma Toledo.

Vanesa recuerda la unión que tenía con su madre y con su madrina, que es como su tía. Su papá no estuvo presente a lo largo de su vida, hasta que se lo cruzó en la estación buscando a Graciela y por un tiempo volvieron a hablar. “Mi vieja y yo éramos un equipo. Ella era mamá y papá a la vez. Por eso, el 22 de febrero de 2012 el mundo que teníamos construido denotó en 1000 pedazos“.

Leonel Frumento

También el día de la tragedia, Leonel Frumento iba a trabajar como transportador de caudales a unas cuadras de la estación. Tenía 32 años y un hijo de un año.

“Lo llevé a la muerte”, dice el papá de Leonel, Juan Frumento. Todavía tiene cargo de conciencia de haberlo acercado a la estación de trenes de Morón.  “Manejé lento porque mi hijo siempre me decía que volaba. Cuando llegamos justo se iba un tren. Todavía pienso que si hubiese tomado ese hoy seguiría acá“, explica Juan. Ahora cuando alguien le pide que lo acerquen a algún lado, prefiere decirle que no.

En la puerta de la casa tiene una foto de Leonel para “tenerlo siempre presente”. Su mujer, mamá de Leonel, estuvo internada por ataques de pánico. “Ahora está un poco mejor porque estuvimos criando a nuestro nieto”. El nene de 9 años le pregunta qué le pasó a Juan. “Le fuimos diciendo lo que sucedió sin crearle ningún sentido de revanchismo, si no diciéndole que fue un accidente y que a veces puede pasar”, explica.

“A partir de lo que pasó alguna consecuencia favorable para la sociedad hubo, como arreglar los trenes”, destaca Frumento. Y agrega respecto al estado de los trenes: “Podrían haber comprado ferrocarriles nuevos todos los años con la plata que se robaban. La consecuencia la pagó la gente que estaba subida al tren que era como un papel“.

FOTO NA: DAMIAN DOPACIO

Córdoba, el maquinista

Desde el 5 de octubre de 2018, Marcos Córdoba está detenido en Marcos Paz con una condena a tres años y 3 meses de prisión.

“A pesar de haberse probado en juicio oral que Córdoba aplicó el freno de servicio y de emergencia, el tribunal lo condenó porque consideró que debería haberlo hecho antes de lo que lo hizo”, explica su abogada Valeria Corbacho. Y agrega: “Él aplicó el freno con una antelación suficiente, si hubiese funcionado correctamente, el tren debería haberse detenido 50 metros antes”. 

Córdoba es padre de una nena de dos años. Su esposa trabaja seis días a la semana y “no tiene quien cuide a la beba” sostiene Corbacho. Por eso, en septiembre pasado pidió la prisión domiciliaria.  Todavía no lo resolvieron. Explica que el abogado Gregorio Dalbón -como querellante- “se opuso a que se la otorguen y no así para los otros casos”. 

Esos casos en los que sí los jueces aceptaron dar la domiciliaria fue a Roque Cirigliano, porque tiene que cuidar a su madre octogenaria y a otro directivo de TBA, porque tiene un hijo de nueve años y su mujer es profesora universitaria, por eso no puede cuidarlo”.

“Lo que mantiene a Marcos es su hija. Lo marcó mucho que en esta tragedia falleció una persona por nacer”.