Ex juez, fiscal y supuesto espía: protege Bonadio a Yrimia, acusado en la denuncia de Nisman

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En las 300 páginas que tuvo la denuncia de Alberto Nisman, es uno de los menos nombrados. Cuando el fiscal Gerardo Pollicita decidió pedir la indagatoria de Cristina Fernández de Kirchner, lo incluyó entre los sospechosos. Sin embargo, el juez Claudio Bonadio no lo citó ni lo mencionó siquiera en su fallo de la semana pasada. Héctor Yrimia, ex juez, ex fiscal, con muchos contactos dentro del mundo de la inteligencia, quedó afuera.

La acusación que delineó Nisman contra Yrimia hacía eje en su rol (durante 1994) como fiscal coadyuvante en la causa por el atentado. Como estuvo en contacto con pruebas, testimonios e informes, esto le permitió armar una hipótesis falsa del atentado para re-dirigir la investigación.

En ninguna de las escuchas que incorporó la denuncia está la voz de Yrimia. Las menciones siempre fueron a través de los diálogos entre Fernando Esteche, Jorge “Yussuf” Khalil y el supuesto espía inorgánico Allan Bogado.

¿Quién es Yrimia?

“Si los tienen en la mira y los rehenes están en peligro, mátenlos”. Era marzo de 2000 y el por entonces juez de instrucción Yrimia estaba a cargo de un operativo por una toma de rehenes en La Paternal. La tensión se prolongó más de ocho horas y el magistrado en un momento hasta agarró el megáfono para hablar con los dos ladrones, que terminaron muertos.

El ex juez y fiscal quedó afuera de las acusaciones que realizó Bonadio en su fallo por traición a la patria

Sólo cuatro años después, renunció. Estaba enfrentado a muchos de los jueces de la Cámara del Crimen, los encargados de revisar sus fallos. Incluso, debían definir si lo investigaban por ser asesor en temas de seguridad, algo que no podía realizar mientras estuviera en su cargo.

Yrimia se dedicó a la actividad privada desde ese momento. Justamente, se especializó en salideras, robos con rehenes, en causas relacionadas con la actuación policial. En los pasillos del palacio de Tribunales siempre se comentó sobre sus vínculos con cierto sector de la ex SIDE y las agencias de inteligencia. Se hizo experto en seguridad y hasta creó su propia fundación.

Una semana después de que Nisman lo denunciara, habló: “lo único que tengo es mi buen nombre”, dijo. En aquél momento, Ariel Lijo le puso custodia. Yrimia fue a pedirle que se la saquen porque sólo era una persona normal que no la necesitaba.

Casi tres años después de esa imputación, y a pesar de que el fallo de Claudio Bonadio menciona a los servicios de inteligencia y a un plan de encubrimiento como denunció Nisman, Yrimia desapareció de la causa.